Juan Carlos Breixo sigue los pasos de Federico Maciñeira como cronista de la villa

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Es un comunicador de corte antiguo. Así definen algunos el oficio de cronista que, desde el día 5 de abril, desempeña el profesor e investigador Juan Carlos Breixo en el ámbito territorial de Ortiguiera. Una responsabilidad, que como él mismo reconoce en la entrevista,  implica un compromiso ético y moral con el pasado, presente y futuro de Ortigueira.

¿Qué significa para usted haber sido nombrado cronista oficial del Concello de Ortigueira y qué responsabilidades conlleva?
Es un honor el que una corporación municipal decida conceder esta distinción, y sobre todo por unanimidad, en un Ayuntamiento del que han sido cronistas personalidades tan destacadas como Federico Maciñeira Pardo de Lama, Julio Dávila, y Laureano Álvarez. El honor conlleva una serie de compromisos relativos a la elaboración de una memoria anual, con los acontecimientos más destacados que ocurrirán en el Ayuntamiento, o con personalidades relacionadas con él. Así como también cualquier estudio o trabajo que pudiera encargar la corporación, relativo a la historia de Ortigueira, al patrimonio etc.
 
¿Qué trabajo realiza la persona que accede a dicho cargo, una designación con escasa presencia en la comarca de Ferrol? ¿En qué otros Concellos está vigente?
El trabajo no es remunerado, pero existe un compromiso ético y moral de realizar cualquier informe o crónica que sea de interés para los vecinos de Ortigueira, presentes o futuros. En todo caso relacionado con la historia en toda sus facetas. Bueno, en otros concellos o ciudades con un importante pasado histórico sí existe el cargo. Ciudades como las vecinas de Cedeira, Viveiro, Mondoñedo o Betanzos, entre otras.
 
¿Qué destacaría de la historia del municipio de Ortigueira? ¿Hubo anteriores cronistas en este Concello?
Ortigueira tiene prehistoria e historia. La prehistoria fue destacada por los trabajos de Federico Maciñeira, que fue el primero en el año 1894, al estudiar los catorce castros que se encuentran en el entorno de su ría, los yacimientos de la época de Bronce de Senra, los castros de San Claudio o de Mera, o los asentamientos romanos de Espasante, de los cuales se están haciendo los trámites para declararlos como BIC. Por lo que respecta a su historia está documentado el poblamiento de su territorio por los “aronii”, o “arronos”, ya desde tiempos de Plinio, o Estrabón. En el año 1235, en tiempos del Conde Rodrigo Gómez, ya existía como Puebla Nueva de Santa Marta de Ortigueira, y en 1255 recibe el Foro de Benavente por parte del Rei Alfonso X el Sabio. Su puerto era visitado por navíos procedentes del norte: de bretones, normandos, irlandeses, o también de otras latitudes como los portugueses.  

¿Cuál es el ejemplo que le parece más acertado a la hora de desarrollar el trabajo ahora encomendado?
Llevo varios años investigando sobre el Camino Francés, o de Santiago a su paso por estas tierras, y tenemos material de sobra para solicitar la inclusión de este tramo en el Camino Norte de la Costa, que unía Ribadeo con Neda, pasando por las Mariñas de Viveiro, Ortigueira, Cedeira, y San Sadurniño. Había una red hospitalaria en todas estas villas, documentada desde el siglo XIV y XV. La potencialidad de este camino es enorme pues atraviesa una de las zonas más bonitas y antiguas de Galicia, con los cabos de Bares y de Ortegal como referentes, pues este camino venía también por el mar.
 
¿Cree que la gente conoce y valora el trabajo que realiza el cronista?
Hay de todo, pero en general sí. En mi caso llevo varios años participando en charlas, conferencias, publicaciones, y sin ser cronista ya me sentía halagado pues existe un público muy agradecido que desea escuchar, leer, aprender de la historia. Si lo conseguimos o no, eso ya es otra cosa. Pienso que sí que nos valora, yo por lo menos lo he notado, y lo noto, al recibir múltiples y sentidas muestras de cariño y felicitaciones.
 
¿Espera que con el nuevo gobierno puedan cambiar las cosas, en lo que a su responsabilidad se refiere?
La verdad es que por lo ocupado que estuve estos últimos meses no he tenido tiempo ni de despedirme del anterior alcalde ni de saludar al nuevo. No tengo ningún prejuicio con los gobiernos que democráticamente elija el pueblo, ninguno. Solo pido libertad, y la tengo. Lo que procuro aportar es trabajo y rigor. La política partidista no figura entre mis ocupaciones, pues con las otras tengo bastante. Les deseo suerte y acierto en las decisiones que tomen. Si en algo puedo resultar útil, ya saben donde vivo. Las puertas de mi casa están abiertas. Yo por mi parte trataré de cumplir como merece Ortigueira, con su pasado y con su presente.
 ¿Cuándo se conocerá su primera contribución a la historia de Ortigueira?
Tengo varias publicaciones hechas que se pueden leer, o consultar. Pero actualmente estoy trabajando en la edición del Libro del Hospital de San Roque, que data del siglo XVI, para dar a conocer parte de la red hospitalaria ortigueiresa, así como otras investigaciones relativas a la estructura urbana de la villa, su gobierno y su evolución, desde su fundación en el siglo XIII, hasta el siglo XVI.
 
¿Sobre qué asunto, sobre quémomento de la historia del municipio le gustaría dejar su visión particular?
Sobre el pasado reciente de finales del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX, que fue cuando el Partido Judicial de Ortigueira llegó a tener 30.000 habitantes. A comienzos del S. XX, solo el ayuntamiento superaba los 22.000. Fue cuando más fuerza y mayor riqueza tuvo esta comarca. Hoy, con menos de 6.000 habitantes necesitamos leer del pasado más inmediato, aprender de él, y seguir los ejemplos de nuestros bisabuelos y abuelos, pues fueron los protagonistas de ese proceso evolutivo tan espectacular. La recuperación pasa por tomar las decisiones acertadas en los momentos adecuados. Si se hace así, poco a poco, recuperaremos parte de la riqueza en recursos humanos que necesitamos. Esta época de la que hablo fue la época de las Sociedades de Instrucción, del Agrarismo de Los Pita Sánchez Boado, de Sandomingo, de Maciñeira, de  los Calvo, de los Casariego, de Pita Romero, de Dávila. Fue una época que prometió y dio. En la época desde la dictadura de Primo de Rivera, por lo menos desde los últimos años, se inició el declive, si bien a partir de 1936, con todo lo que conllevó la terrible contienda, significó el freno a este esplendor y la condena al aislamiento, condena que aún sigue. Esta época retrasó todo y causó la terrible emigración de los cincuenta y sesenta del pasado siglo. De la autarquía se pasó a la emigración, y a la falta de un desarrollo sostenible. La villa, como centro neurálgico era fuerte debido al expansionismo agrario, a las fábricas del puerto de Cariño, o de Espasante, a los recursos forestales, y también recibía muchos recursos económicos de la emigración. Al fallar todo eso, y no haber iniciativas solventes que sustituyeran a las anteriores, llegó el colapso, y la involución que sufrimos en la actualidad. Como receta, trabajo, ideas, y sobre todo unión. A mí me tocó nacer en 1960, estudiar en las escuelas construidas con el dinero enviado por nuestros emigrantes en Cuba, ayudar en los trabajos del campo, en las ferias, y estudiar. Por suerte vivo en San Claudio, pero mis hijos no. Su futuro está fuera de Ortigueira, como tantos otros, y eso no ocurre sólo en este lugar, por desgracia, sino en otros muchos territorios. Por ellos y por los que nos trajeron a este mundo, debemos seguir luchado para cambiar nuestro presente y nuestro futuro. La historia nos enseña a cómo hacerlo.

Juan Carlos Breixo sigue los pasos de Federico Maciñeira como cronista de la villa