Una jornada de confraternización

Iglesia del Tirso Misa del Racing
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juan quijano
ferrol

El Racing dio cuenta ayer de las tradiciones que caracterizan todos los comienzos de temporada. Jugadores, técnicos y directivos del club ferrolano se reunieron para vivir la primera jornada de confraternización y coger fuerzas –divinas y humanas– de cara a una campaña  que esperan sea tan exitosa para igualar, o mejorar, lo hecho el ejercicio anterior, en el que el cuadro verde acabó segundo en la liga regular y jugó la fase de ascenso, en la que fue eliminado por el Gimnàstic.
Después de la sesión de entrenamiento que se llevó a cabo en el anexo de A Malata, los representantes de la entidad se dirigieron a la capilla del Tirso de Molina, donde recibieron los ánimos del capellán del club, César Carreño –que calzó unas zapatillas de color verde durante la celebración–. La palabra compromiso fue la más repetida por el párroco durante la eucaristía, en la que mostró su convencimiento de que las cosas le van a ir bien a la escuadra ferrolana en el campeonato que acaba de empezar.
El siguiente punto de la jornada de celebración fue la pulpería O Toldo, donde todos degustaron de unos pinchos que sirvieron de comida para todos los que allí estuvieron. La camaradería fue la principal característica de esta celebración, que sirvió para que todos los presentes fortaleciesen los lazos de unión con sus compañeros y, de paso, coger fuerzas físicas para el torneo.
De esta manera, el club verde cumplió con las tradiciones que siempre sigue al comienzo de la temporada y que se han confirmado como “talismán” en las últimas. En ellas, los resultados obtenidos por el cuadro verde han sido muy positivos –ascenso a la categoría de plata y clasificación para la promoción–, así que en esta ocasión pretende que la tónica se mantenga para poder mejorar lo conseguido hasta el momento en el campeonato. n

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