Las últimas lluvias dejan daños por más de 80.000 euros en la comarca

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Tras el intenso fin de semana de lluvia y viento, toca ahora cuantificar daños, echar cuentas y ejecutar reparaciones. Lo harán sobre todo en San Sadurniño, Neda y Narón, aunque muchos aún no habían subsanado los destrozos del temporal de finales de enero que dejó escenas de auténtica catástrofe natural en muchos puntos de Ferrolterra.
En Narón los mayores desperfectos se produjeron en el área recreativa del molino de Pedroso. Los informes de los técnicos municipales detallan que gran parte de las reparaciones corresponderán al interior del molino, que quedó totalmente anegado. También habrá que intervenir en los aledaños, pues las mesas y los bancos de madera han quedado prácticamente inservibles. La misma suerte han corrido las pérgolas y el parque infantil. 
Del mismo modo, se planea reponer el firme de zahorra de la senda peatonal del río Freixero, cuyo desbordamiento inundó las pistas y zonas de tránsito a pie. Todo eso supondrá, según señaló ayer el titular de servicios, Iván Santalla, una inversión de alrededor de 50.000 euros. Siguen todavía pendientes las reparaciones de las últimas riadas, cuyos trámites y peritaje todavía están en curso. 
En San Sadurniño volvió a repetirse la historia de hace unas semanas. La parroquia de Igrexafeita fue nuevamente la más afectada por las lluvias y la orografía de la zona, con grandes pendientes, facilitó las riadas a través de los eucaliptales. Del mismo modo que ocurrió el 8 de enero, las inundaciones se llevaron por delante el firme de una pista, arrastrando consigo 2.000 metros cuadrados de monte. 
Precisamente, la pasada semana se terminaron las obras de reparación de las carreteras que se derrumbaron a principios de enero, no muy lejos de las que ayer resultaron afectadas. Aunque todavía no se han cuantificado los daños, las primeras valoraciones de los responsables municipales calculan que estas nuevas actuaciones rondarán los 15.000 euros. 

prevención
En Neda, el concello más afectado en el anterior temporal –se calcula que los daños ascendieron a 70.000 euros–, los esfuerzos se centraron días antes en las acciones de prevención, tal y como explicó ayer su alcalde, Ángel Alvariño, aunque algunas viviendas quedaron afectadas.  
Se actuó sobre gran parte de los sumideros del núcleo urbano, que llevaban más de una década sin recibir una limpieza a fondo, lo cual permitió que desaguaran mejor que en las riadas de enero y evitó inundaciones. Asimismo, ya las pasadas semanas, se sustituyeron varias canalizaciones antiguas de cemento por otras nuevas.
El regidor de la real villa anunció que su gobierno llevará a cabo una serie de medidas definitivas para evitar un nuevo desbordamiento del río Belelle y sus afluentes. Estas pasan por sustituir el puente do Roxal –que tapona el río– y actuar en la zona de Ponte Grande para poder regular el caudal del río según convenga.

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