Javier Ruibal | “Cuanto más mezcla de lugares, más bello”

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Hace tiempo que Javier Ruibal no viene por la ciudad. Lo hará este domingo a las 20.00 horas para llevar al público a “Paraísos mejores” en el Garufa Club, un viaje por aquí y por allá, de canciones que fueron saliendo y se hicieron disco, gracias en parte al trabajo de su hijo Javi, que lo embelleció antes de ponerlo en la carretera. “No pensé que quedaría tan bonito”. Ya produjo los últimos tres y Ruibal padre está encantado porque le da libertad y resulta. No le pone cortapisas a su creatividad y el hecho de que “no sea yo el que decida qué va”, dice, le da otro aire al conjunto. Ni siquiera el mezclador participó en el proceso de grabación. Así que los temas salen de las tripas, como el que canta Javi con su banda Glazz: “Es una de las cosas más emocionantes” del disco por lo que dice la canción, que terminó siendo balada rock, algo a lo que el músico no está acostumbrado, pero casa muy bien con todos los demás ingredientes. Y el viaje gana en colorido.


Con Chico César estaba entre los planes coger el micrófono; “coincidimos hace dos eneros en Uruguay”, comenta Ruibal. Y dos eneros después llega con lazo “Esclavos negros, que se mueve entre lo romántico del intento de estos por volver a África y la emoción. En la ensalada de colaboraciones  está Juan Luis Guerra para el que se dio el terreno perfecto, una canción hecha a medida, “Mi bella navegante”, que bien podía haberla escrito cualquiera de los dos. 
Comenta el andaluz que si bien “Paraíso” ya suena rotundo, él le coloca el adjetivo de “mejor” al lado, algo que no ve para nada imprudente porque la condición humana lleva dentro eso de buscar más y mejor, ya no tanto por codicia como por ambición en un universo al que Javier le pinta una “geisha que es flamenca”.

Los personajes salen de la imaginación de Ruibal para después bascular el momento de contar la historia y desmontar la virtud de la pureza, porque “cuanto más mezcla de otros lugares, de filosofía y culturas, más bello”. Él es “hijo de genéticas cruzadas”, que es lo mismo que decir que es de Cádiz, con una “filosofía de vida relajada, que es mucho mejor que andar crispado por la vida”. Hay demasiada tensión, añade, y ganas de exhibir lo bien que se está, pero todos “vivimos la misma melancolía”. En formato trío, con José Recacha a la guitarra y bajo y Javi a la batería y percusión, Ruibal, Premio Nacional de la Música, desprende generosidad. Deja en manos de otros sus canciones para que cada uno las salpimente al gusto y se potencie el lado más sensible del oficio.

Javier Ruibal | “Cuanto más mezcla de lugares, más bello”