Eclise: “La ACT no te da nunca tregua”

Alberto Hermo, que además de como entrenador ejerce de remero en la “Santa Olalla”, celebra la permanencia justo al acabar la regata de Boiro | Eusko Label Liga
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“La ACT no te da tregua”. Lo sabe bien Alberto Hermo, “Eclise”, quien, como entrenador y remero, condujo en los últimos meses a la “Santa Olalla” hacia la permanencia en ese Olimpo de las traineras que es la Eusko Label Liga. De nada sirvió que los aresanos fuesen de los equipos más regulares de la zona baja, ni que apenas hubiesen “pinchado” estrepitosamente. Al final, su abultado casillero de puntos no fue suficiente como para garantizarle su continuidad en la elite hasta la última jornada. Un sufrimiento extremo que, con el paso de los días, los hace disfrutar más, ser completamente conscientes de lo meritorio de este éxito.

¿Qué nota le pondrías a la temporada?
Le pondría un notable. Un sobresaliente nunca podría ser, porque no llegamos a la final de la regata de La Concha y eso te deja mal sabor de boca. Teníamos esa ilusión y sabíamos que haciendo las cosas bien había opciones de entrar, pero, sin ser una mala regata, no fue todo lo buena que debería. Así que por eso nos pongo un notable. Estoy contento con ello. No eufórico, pero sí contento, porque conseguir la permanencia era muy importante para el club y es algo muy difícil de amarrar el primer año. Con el paso de los días, cuando tienes todo más asimilado, realmente valoras que mantenerse en la ACT es muy complicado.

Pagaron la novatada.
Está claro que cometes muchos errores de novato que hacen que se vayan escapando puntos. Hemos perdido muchas regatas con rivales directos por apenas un segundo... Por mis cuentas, se escaparon por fallos nuestros 16 o 17 puntos y son muchos. 

Usted tenía experiencia en la ACT como remero, ¿la recordaba tan complicada y competitiva?
Yo estuve cinco años consecutivos remando en ACT y ahora volví tras varias temporadas y me di cuenta de que es mucho más dura de lo que recordaba. No te da tregua, te condiciona, te castiga. Es una liga semiprofesional en la que tienes que pensar que los otros once equipos son, como mínimo, igual de buenos que tú. La palabra exacta es que no te da tregua y pagas hasta el más mínimo error. Incluso haciendo las cosas perfectas, puedes quedar último. Yo siempre animo a todos los remeros que nunca han participado en la ACT a que prueben para que sepan lo competitiva y sufrida que es... Pero también muy bonita, porque como deportista te recompensa mucho a pesar de la dureza. Con los años valoro cosas que antes no valoraba. Ahora un décimo puesto me sabe a gloria.

Y mucho más dura para los equipos gallegos
Sí, eso es un hándicap, por los viajes, el tema económico... no tenemos los mismos medios. Como decía, es una liga casi profesional al cien por cien y los equipos gallegos, sobre todo nosotros, todavía estamos creando una base para el futuro y eso va a llevar años. A Cabo da Cruz le costó, pero ahora están asentados, y tienen que ser un espejo para nosotros y para todos los equipos gallegos que quieran subir.

Se libraron del play-off por los pelos con 65 puntos, ¿ha sido especialmente dura la liga este año?
Sí, ha sido un año especial, y no solo por el Covid-19, sino por el baile de posiciones. Nosotros nos salvamos con 65 puntos cuando la media es de 40. Con esos puntos, otras ediciones, seríamos séptimos. Hay que pensar, por ejemplo, que de las dieciséis regatas de la liga regular, en ocho –¡que son la mitad!– hemos hecho octavos, también un sexto, un séptimo... y aun así acabamos décimos. 

¿Cuál fue la prueba más difícil de la temporada?
Fue la de Hondarribia y Ondarroa, que fue la única regata que quedamos últimos y justo coincidió con un buen fin de semana de Zarautz, que hizo un quinto. Ahí perdimos toda la ventaja que teníamos de entre 11 y 13 puntos. En dos semanas se nos fue, y no porque hiciésemos mal nuestros trabajo, que no hay que olvidar que fumos los más regulares de la zona baja y que en enfrentamientos directos quedamos por delante de Ondarroa y Lekittarra. Nuestro trabajo, en líneas generales, lo hicimos bien, pero los demás se salieron en alguna regata y eso lo pagamos muy caro.

¿La preparación fue óptima en cuanto a picos de forma?
Salieron tal y como lo teníamos planeado. Queríamos empezar con un pico de forma alto a principio de temporada y nos salió bien. Después llegó el bajón, que ya lo preveíamos, porque siempre viene, pero coincidió con el pico alto de Zarautz y eso reflejó un bajón más profundo de lo que realmente fue. No contábamos con eso. A partir de ahí empezamos a descargar trabajo, a preparar de otra forma las regatas y el final fue muy bueno. De las últimas seis regatas, en cinco acabamos octavos y en la otra séptimos. Al final, salió bien, pero casi nos cuesta un play-off

¿Cuál fue la clave del éxito?
Yo creo que fue la tranquilidad y el saber estar. Esto es una familia amplia, con veinte remeros y siempre hay problemas. No podemos estar todos de acuerdo en todo y hay momentos duros porque no todas las decisiones gustan. Pero estoy orgulloso de su trabajo, de cómo supieron competir, aislarse. Ya lo demostramos el año pasado, que en momentos complicados saben competir y lo volvimos a demostrar en este último fin de semana en Galicia, porque la situación no fue fácil. La gente supo estar tranquila y confiar en nuestro trabajo.

La Eusko Label Liga fue uno de los pocos campeonatos regulares que se han completado este verano, ¿fue difícil “convivir” con la amenaza del Covid-19?
Yo lo veía muy crudo al principio de la temporada. Ni yo ni el 90% de los remeros entrenadores pensábamos que se pudiese completar la liga, porque los permisos que había que tener eran súper estrictos, a nivel organizativo la cosa estaba complicada... Creo que una de las claves es que los entrenadores nos reuníamos telemáticamente todos los martes durante el confinamiento, intercambiábamos ideas y opiniones que se trasladaban a los clubes y se fue trabajando sobre ello. Al principio fue todo un poco desastre. No de gestión, pero sí de desconocimiento, de incertidumbre. Íbamos salvando “match balls”. Al final la liga se va a completar y eso me hace estar muy orgulloso de los clubes y la propia organización por el gran esfuerzo que se ha hecho.

¿Como pinta el futuro para Alberto Hermo y la “Santa Olalla”?
Nos hemos dado unos días y después me reuniré con la directiva para ver si hay la posibilidad de una renovación o no. Estoy contento, pero siempre hay cosas que quedan sin arreglar y hay que sentarse y estudiar el tema despacio. Para los que venimos de fuera los viajes a Ares es un tema difícil, hacemos 3.000 kilómetros a la semana. Seguro que llegamos a buen puerto, pero sin prisas.

Eclise: “La ACT no te da nunca tregua”