Punto final a una primera vuelta de nota

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 El Racing completó una primera vuelta de nota con una victoria que recuerda el conjunto de virtudes que tiene. Y no solo las futbolísticas que tienen unos jugadores capaces de marcar goles de diferentes maneras, como en el partido de ayer contra el Bergantiños. También las que se refieren a ambición y compromiso, las de un grupo que mantiene –o incluso aumenta– sus ganas de ganar cuando el partido se le complica, como le pasó ayer. Por eso el cuadro verde se mantiene en el liderato del grupo I de Tercera y acabará la primera vuelta, al menos, con once puntos de ventaja sobre sus principales perseguidores.

Las cartas por las que apostaron ambos equipos dieron como resultado un partido sin sorpresas. De esta manera, el Bergantiños apostó por pertrecharse bien en su parcela defensiva con una línea de cinco jugadores a la espera de encontrar su ocasión a la contra a través, sobre todo, de la claridad de un Gonzalo Vilariño que llevó el mayor peligro de su escuadra. Enfrente, el Racing sabía que iba a tener que llevar el peso del juego y mover el balón con velocidad para encontrar los espacios en la zaga local, aunque solo fue capaz de hacerlo tras un remate de Héber Pena dentro del área que desvió el meta local y en una acción a balón parado en la que el cabezazo de Rubén fue sacado bajo palos por un defensa.

El encuentro se fue inclinando hacia el campo del Bergantiños con el paso de los minutos y así aparecieron las oportunidades para el equipo ferrolano. La mejor llegó a la media hora de juego, cuando una internada de Jorge Rodríguez hacia la portería contraria fue cortada por el local Diego Peña en una acción que el árbitro consideró penalti. Al Racing se le aparecía así la posibilidad de ponerse por delante en el marcador, con las ventajas que eso le reportaría. Sin embargo, el disparo de Manu Barreiro se estrelló en el poste e hizo que el marcador llegase al descanso tal y como estaba, aunque el cuadro verde dispuso de más tentativas que no llegaron a fructificar.

 

incomodidad

El rumbo que llevaba el encuentro parecía indicar que la segunda mitad iba a ser un monólogo racinguista en busca de la victoria. Sin embargo, una genialidad del local Tomás, que resolvió un balón suelto a treinta metros de la portería visitante con una volea que se coló por encima de un sorprendido Marcos Valín, le dificultó las cosas. Al menos, el cuadro visitante se puso con rapidez manos a la obra para volver a situar el empate en el marcador y lo logró a la segunda con el cabezazo de Manu Barreiro tras un centro desde la derecha, guion idéntico que un minuto antes del tanto se había resuelto con el despeje del meta local a córner.

Una vez sofocado el peligro, al Racing le correspondía acometer la misión de buscar el gol de la victoria y para ello se lanzó en tromba sobre la meta rival. Lo intentó de todas las maneras –por alto, por bajo, en jugada combinativa, a balón parado...–, pero el tanto seguía sin llegar y el encuentro parecía dirigirse hacia un empate que, igual que para el cuadro local era un regalo, para el visitante sabía a carbón. Entonces, ahí apareció la cabeza de Rubén para rematar una falta lateral botada por Iago Iglesias y sellar la decimosexta victoria racinguista en una primera vuelta de lujo, a la espera de que la segunda sea lo más similar.

Punto final a una primera vuelta de nota