Solo uno de los acusados con Ferreño reconoce su relación con el tráfico de hachís

Ferreño en el Juzgado de Ferrol
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El Juzgado de lo Penal 2 de Ferrol acogió ayer la primera sesión del juicio –la vista continuará el próximo jueves– por un supuesto delito de tráfico de hachís que fue descubierto en el marco de la operación policial “Napoleón” a principios del año 2010. Los acusados son Óscar Ferreño Fraga, actualmente en prisión por el asesinato de su exnovia Iria García Bouza y dueño de una cuadra de caballos en Brión (Ferrol);  Juan José Gallardo Fernández Córdoba, que siguió el juicio por vídeoconferencia desde la cárcel de Botafuegos, en Algeciras y que, al parecer, también trata con equinos; José Luis Díaz Vázquez, vecino de Narón y persona  que fue interceptada por la Policía con algo más de 18 kilos de hachís en el depósito de la gasolina de su coche; Vicente Herrera Rodríguez, empleado de un taller de compraventa de vehículos de Vilalba; y Fernando Souto Alonso, propietario de las instalaciones equinas “Cortiñán”, en Bergondo, que en 2007 fue condenado a cinco años de prisión por tráfico de cocaína, pena que tiene suspendida por igual período de tiempo.
Los acusados se enfrentan a peticiones de prisión, a razón de cuatro años y medio para Ferreño y Gallardo, tres y medio para Díaz Vázquez y Herrera, y dos años y nueve meses para Souto.
Al inicio de la sesión de ayer, las defensas de todos ellos invocaron la nulidad de las actuaciones por falta de motivación del  auto judicial de enero de 2010 por el que se autorizaron las escuchas telefónicas realizadas por la Policía, cuestión que no fue aceptada por el juez. También pidieron la suspensión del juicio por el hecho de que uno de los acusados –Gallardo– no estuviese presente en la sala de audiencias y siguiese la vista a través de vídeoconferencia, por entender que se estaba vulnerando el derecho de defensa. Su petición tampoco fue aceptada por el magistrado Carlos Suárez-Mira.
El primero en ser interrogado fue Óscar Ferreño, quien negó cualquier relación con el tráfico de hachís –en el registro de su casa no se halló ninguna sustancia–, señalando que sus contactos con Gallardo, que supuestamente era el que le suministraba la droga desde Cádiz, eran por cuestiones relacionadas con la compraventa de caballos. A preguntas de la Fiscalía, dijo que desconocía si este traficaba con hachís y que supo de su detención cuando llamó a su esposa por teléfono para preguntarle por qué no había acudido a la feria de León en la que habían quedado de verse.
Sobre su relación con Fernando Souto, Ferreño alegó que también era por cuestiones relacionadas con los caballos y que lo había conocido a través de su herrador. Respecto a José Luis Díaz Vázquez, el que transportaba la droga desde Cádiz y detenido junto a Gallardo, dijo que no lo conocía de nada.
Por su parte, Gallardo solo utilizó la vídeoconferencia para decir que se negaba a declarar alegando que él tenía otro abogado que no era el de oficio que lo estaba representando en la sala de audiencias de Ferrol.
José Luis Díaz Vázquez reconoció que lo detuvieron en la autovía de La Plata a su paso por Salamanca el día 10 de febrero de 2010 cuando transportaba 18.333,50 gramos de hachís desde Cádiz, con destino a Galicia.    Explicó que acababa de pasar una semana en la finca de Gallardo, con el que tenía amistad tras haberlo conocido tiempo atrás en un pub de Ferrol y al que le había vendido miel en alguna ocasión, porque es apicultor.
Su misión de transporte de la droga fue a raíz de una conversación que escuchó en un restaurante de Cádiz entre Gallardo y otra persona que buscaba a alguien que le trajese el hachís a Galicia y él se ofreció. Dijo desconocer el destino concreto de la mercancía, señalando que le iban dando indicaciones por el móvil, y también manifestó que no sabía que Gallargo viajaba unos kilómetros por delante abriéndole camino. Los dos fueron detenidos en Salamanca.
Otro de los acusados, Vicente Herrera, declaró que a José Luis Díaz solo lo conocía de vista y que a Gallardo solo lo había visto una vez porque se había interesado por uno de los coches que él vendía. Respecto a la aparición de un papel con los datos de este último en su vehículo en el momento de ser detenido dijo que lo había encontrado en la calle y lo recogió.
Por último, Fernando Souto manifestó que solo conocía a Ferreño, precisando que sus tratos con él eran siempre por cuestiones relacionadas con los caballos. Respecto a las 18 bellotas de resina de cannabis halladas en el registro de su casa, precisó que la droga en cuestión fue descubierta en el gallinero, tras un primer registro en el que no había nada. Negó que le perteniese a él y aseguró que en su casa casi todos fumaban hachís.
Los agentes que intervinieron en las diligencias testificaron que Gallardo era el principal suministrador de hachís, que se valía de José Luis Díaz para el transporte desde el sur y que Ferreño y los otros dos la distribuían después a otros vendedores al menudeo. Al parecer, en las conversaciones telefónicas utilizaban términos como “potro” y “pienso” para referirse a la droga.
Los policías declararon que en los seguimientos que realizaron presenciaron varios encuentros de Ferreño, Gallardo y José Luis Díaz. Uno de ellos fue en Río do Pozo y pudieron ver que Gallardo le entregaba una bolsa a Ferreño y este salía precipitadamente y se dirigía al campamento gitano de Los Puntas, en Ferrol, conocido por el trapicheo de drogas.

Solo uno de los acusados con Ferreño reconoce su relación con el tráfico de hachís