Un tortazo de campeonato

Astorga - Ferrol. Segunda División B. Descenso del Astorga a Tercera División. León. 15/05/16. Mauricio Peña
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Lo que se esperaba que iba a ser una fiesta se convirtió, en realidad, en un drama. Acompañado de una afición que demostró estar a la altura de lo que había en juego, el Racing se presentó en Astorga con la idea de conseguir un triunfo que le hiciese proclamarse campeón del grupo I y, de esta forma, tener la posibilidad de ascender a Segunda División en una sola eliminatoria. Sin embargo, lo que se llevó fue una derrota muy dolorosa, fruto de un encuentro nefasto, que le dejó sin el liderato que ostentaba desde la séptima jornada del campeonato y que le obligará a completar un camino largo si quiere retornar a la categoría de plata, su objetivo de la temporada.
A los dos equipos les hacía falta la victoria, pero el Atlético Astorga necesitaba, asimismo, que otros resultados lo favoreciesen de cara a luchar por una permanencia que al final no consiguió. Lo complicado de la misión hizo que, al menos de entrada, diese la impresión de estar menos presionado, lo que le permitió llegar con cierto peligro a la portería visitante. En cambio el Racing se notó superado por la situación, aunque poco a poco fue encontrando la manera de generar peligro a su rival, pero sus acciones no llegaron a más que a sendas coladas dentro del área local en las que Pablo Rey y Joselu reclamaron penalti en la acción de sus rivales, aunque el colegiado no terminó señalando nada.
Cuando sí pitó el árbitro fue en la acción, a poco más de cinco minutos para llegar al descanso, en la que Garrido cortó con la mano un centro desde la banda derecha. David Bandera transformó el correspondiente penalti y eso instaló el cuadro verde en situación crítica, sobre todo porque su principal rival por el título, el Racing de Santander, ya estaba por delante en el marcador, así que al cuadro verde ya le hacían falta dos goles para acabar consiguiendo lo que había ido a Astorga a asegurar.

decepción
Empezó la segunda parte y, lejos de comenzar el asedio a la portería del Atlético Astorga, lo que en realidad pasó es que el Racing recibió un jarro de agua fría en forma de segundo gol de la escuadra local cuando David Bandera recuperó una pelota muy fuera del área y lanzó a la portería de un Mackay que se vio superado ante el lanzamiento de su rival. La alerta ya era máxima, porque a la escuadra racinguista le hacían falta ya tres goles para asegurar el título y, a pesar de que era algo difícil –pero no imposible–, la principal complicación venía del mal nivel visitante.
Un inocente penalti cometido por una defensa local tras despejar la pelota le dio la vida al Racing que, después de que Joselu convirtierse la pena, se lanzó en tromba en busca del empate. Y la verdad es que tuvo situciones como para acabar consiguiendo, al menos, el empate –apoyados en un Golobart que se dedicó a tocar todos los balones directos–, pero ayer no era el día de un cuadro verde que vio cómo el título se le escapaba de una forma tan cruel como justa, a la espera de retomar ahora el camino que lo lleve al ascenso de categoría.

Un tortazo de campeonato