La tranquilidad y el buen tiempo protagonizan la entrada en el nuevo año en la comarca

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La entrada en 2019 fue, como todos los años, a gusto del consumidor. Locales de zonas del centro como la calle Magdalena o Amboage albergaron durante toda la noche a los más fiesteros, dando el relevo a las cafeterías en las que tomar el tradicional chocolate con churros. Discotecas como Onda o el West Theatre también abrieron hasta que salió el sol y en otros concellos como el de Narón la jornada también fue festiva debido a su ambiente en los pubs y a la fiesta organizada por el Concello en la plaza de Galicia.


Por la mañana, mientras algunos aprovechaban aún para continuar celebrando, otros se pusieron ropa cómoda y decidieron aprovechar el buen tiempo. La zona de A Malata y el puerto fue un ir y venir de gente caminando, corriendo, yendo en bici o en patines y playas como la de Ponzos acogieron a muchos visitantes entre los que se encontraba algún valiente que no dudó en ponerse el bañador y meterse al agua –la temperatura del mar, según Meteogalicia, era de 14 grados y la exterior de 16 como máxima–.

Los controles de alcoholemia y drogas se sucedieron durante todo el día, ya desde la madrugada del martes. Zonas como A Malata, las rotondas de O Couto y Freixeiro, Neda o las salidas de la AP-9 fueron algunos de los puntos escogidos por la Guardia Civil para llevar a cabo las pruebas. Asimismo, muchos estrenaron ya la nueva tarifa de la autopista entre A Coruña y Fene, que pasó de 4,55 a 4,75 euros.

Tradición
Más de un centenar de personas se dieron cita en FIMO para participar en la Marcha de Aninovo del Club Montaña Ferrol. Los caminantes subieron hasta la ermita de Chamorro, donde se hicieron la tradicional foto de familia, y pusieron rumbo al local de la AVV de A Cabana, donde degustaron tapas de callos.


Este año, el club donará todo lo recaudado en la venta de estos platos a Médicos Sin Fronteras y su acción en el Congo para tratar de solventar sus problemas socioeconómicos. La organización intenta dedicar todos los años su recogida a causas relacionadas con países y zonas montañosas, como el terremoto en Nepal del 2015. Así, lo que saquen de los callos más el 0,7% de sus cuotas irá destinado al país africano.

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