La conservación de los edificios, un deber de los propietarios que a menudo debe asumir el Concello

San Juán número 5
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El mal estado de los edificios es, en ocasiones, la mecha que provoca incendios en los inmuebles de las zonas viejas de la ciudad, pero estos fuegos, una vez sofocados, se convierten también  en foco de deterioro de las construcciones.

Por eso, las inspecciones técnicas de edificios a las que están obligadas las edificaciones de más de 50 años ponen su acento en la conservación. Sin embargo, en muchos casos, la dejadez de los propietarios, el abandono de las propiedades o la ausencia de los dueños de las casas convierten los inmuebles en un peligro que acaba en incendio o bien en ruina, afectando no solo a la construcción en sí misma sino también a otras propiedades adyacentes o a la integridad física de las personas.

El incendio que tuvo lugar hace un año en la calle María fue provocado por okupas en un piso abandonado. Además de los daños del propio incendio, doce meses después ha cambiado ya la fisonomía del espacio que ocupaba el inmueble. El edificio colindante fue derribado y ahora los andamios en la fachada del inmueble incendiado anuncian obras de acondicionamiento. En este caso, tal y como corresponde por ley, es la iniciativa privada, la propiedad de la edificación, la que acomete la obra de reparación de un edificio en el que tres meses después de su incendio sufrió desprendimientos de ventanales sobre la calzada.

Desde el área de Disciplina urbanística del Concello se advirtió a la propiedad de la necesidad de restaurar las deficiencias y así lo ha hecho.

Este no es el caso de otro edificio que ardió el pasado verano en el barrio de San Xoán y cuyo estado también ponía en peligro edificaciones próximas y a los propios ciudadanos. Aunque sobre la vivienda pesa una orden de ejecución, los propietarios no se hacen cargo de la inversión necesaria por lo que será el Concello quien acometa, de forma subsidiaria, las mejoras en la edificación, lo que supondrá para las arcas municipales en torno a 35.000 euros.

Paralelamente al incendio del edificio de San Xoán, una vivienda del callejón de San francisco también fue destruida por las llamas. En este caso, no se ha actuado por parte de los propietarios para mejorar la situación ni Concello tampoco prevé una obra inmediata subsidiaria, por lo que los escombros, cinco meses después, permanecen en la zona.

La conservación de los edificios, un deber de los propietarios que a menudo debe asumir el Concello