Adiós a las primeras de cambio

Miguel Alvariño –derecha–, junto a Antonio Fernández, en la jornada de ayer yvers herman/reuters
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Poco menos de veinte minutos duró la participación de la selección española –con el pontés Miguel Alvariño en sus filas– en la competición por equipos de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Ese fue, más o menos, el tiempo que tardó el combinado holandés en eliminar a la formación nacional en los octavos de final, a la que ambos había accedido como octava –en el caso del cuadro español– y novena mejor escuadra tras el “round” que se desarrolló el pasado viernes en el Sambódromo de esta ciudad.
El 5-1 con el que acabó el enfrentamiento de ayer no dejó lugar a las dudas sobre la superioridad del combinado neerlandés. En el primer ser, de hecho, el marcador de 57-54 dejó a las claras la mejor puesta de escena de la selección de Holanda, cuyos tres integrantes dieron en el centro de la diana en su segundo disparo ante una formación española que solo sumó los diez puntos en dos de sus seis tiros –el primero a cargo de Antonio Fernández y el segundo de Juan Ignacio Rodríguez, mientras que Alvariño solo consiguió un 7 y un 9–.

IRREGULARIDAD
En el segundo parcial se volvió a ver a una escuadra holandesa muy inspirada, puesto que ninguno de sus seis disparos bajó del 9. Mientras, la escuadra española siguió mostrándose muy irregular –algo menos que en la primera manga, eso sí–, lo que la llevó a perder el parcial por un marcado de 57-52, lo que dejaba el resultado entonces en 4-0.
Estar al filo del abismo –debía ganar las tres siguientes mangas, ni siquiera le valía un empate– no hizo mejorar a la selección española que, pese a recuperar a Alvariño –fue el mejor de los tres componentes de la selección española en este parcial– no rindió a un buen nivel. Solo el fiasco de Van der Ven en su segundo lanzamiento, en el que sumó cinco puntos, pareció darle esperanzas de triunfo a la formación nacional. Sin embargo, en el último disparo, Van der Berg clavó su flecha en el centro de la diana y eso hizo acabar la manga con un empate a 52 puntos que puso el 5-1 en el marcador y supuso la eliminación española.

Adiós a las primeras de cambio