“O Castro” de Pantín recupera libros de la quema y los regala a su clientela

eduardo parís, obsequiando a unos clientes luis polo
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En la novela de Ray Bradbury “Farenheit 451”, popularizada por la versión cinematográfica de François Truffaut, la brigada de un estado policial se dedicaba a buscar libros para quemarlos y evitar que la gente los leyese. Exactamente al revés es lo que se disponen a hacer desde hoy en el restaurante de Pantín “O Castro”: salvar los volúmenes de la quema y obsequiar con ellos a su clientela.

Esta insólita iniciativa del local que dirige Eduardo París es obra de su padre, el antiguo periodista y colaborador de prensa Lolo París. “Todo empezou –comenta Lolo– falando con amigos relacionados co mundo editorial que me comentaron da destrución de centos de libros, de que se lles plantaba lume porque non cabían en almacéns, librarías, etc. A min iso comíame os demos así que decidín apostar por buscar unha saída aos exemplares”. Ni corto ni perezoso, dos características que no van con la forma de ser de París, le planteó a su hijo regalarlos en su restaurante de Pantín, algo que a Eduardo le pareció una idea excelente.

A lo largo de los últimos días Lolo ha estado recogiendo material en Ferrol, Galicia y España para su iniciativa. “De momento conseguimos uns 800 libros e a próxima semana virán uns mil máis. O obxectivo é evitar que se queimen os volumes e seguir salvando exemplares no futuro, á vez que ter un detalle coa clientela do restaurante”, cuenta.

 

lector y autor

La sensibilidad bibliográfica no le viene a Lolo París sólo de su faceta lectora (“teño un atril ata no cuarto de baño”, confiesa orgulloso), sino de su propia actividad como autor. A los 13 anos ya colaboraba en Ferrol con el fallecido López Ramón, y a lo largo de los años ha hecho crónicas deportivas y de otro tipo en diarios como El Ideal Gallego, La Voz de Galicia o El Correo Gallego. Además, ha escrito varios libros, “teño un par deles de poesía, e un de historia local, “Vila Lucerna”, sobre o val de Pantín”. Reconoce que los acaba regalando a sus amigos, así que no es extraño que haya optado por la misma solución para hacer lo propio en el restaurante de su hijo. Sobre ello reflexiona: “que máis bonito hai que despois de ter unha boa comida un marche de aquí cun libro debaixo do brazo. Nós non vendemos libros, vendemos comidas, pero para min regalar cultura é unha satisfacción, sobre todo se é algo que nós salvamos da queima”. Algo que excede su valor simbólico en un tiempo en que a la cultura no le sobran valedores.

De momento, hay de todos los géneros en esta singular biblioteca de O Castro, pero abundan bastante los de temática local o aquellos que tienen algo que ver con Ferrol. Para Lolo París “a nosa idea é a de que unha vez que os clientes rematen, ofrecerlles varios títulos”.

Conscientes de lo singular de la iniciativa, los París intuyen que el reclamo estará de boca en boca rápidamente y se imaginan que más de un cliente estará esperando expectante a ver qué libro le toca en suerte. Con más sentido simbólico que el aparente reclamo publicitario, París actúa en la senda de lo que narró el Manuel Rivas de “Os libros arden mal”, poniendo en valor un objeto de cultura y salvando su contenido, ya sea mejor o peor, de la hoguera del olvido.

“O Castro” de Pantín recupera libros de la quema y los regala a su clientela