“¡Que tengan cuidadito!”

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A una semana de que arranque la competición, la plantilla de O Parrulo se dio un baño de afecto rodeada de buena parte de esa masa social que ha catapultado a la entidad departamental de nuevo a la elite del fútbol sala nacional. El Campus Familiar Conoce a O Parrulo fue el pretexto para que los integrantes del primer equipo del club pasasen unas animadas horas con los niños participantes en un evento nacido de la colaboración de la entidad con Parque Ferrol.
El aparcamiento del centro comercial en O Boial hirvió de actividad durante toda la jornada, en la que, además de un torneo 3x3, los participantes disfrutaron de hinchables, juegos, “foot-tenis”, porterías de precisión... Pero sin duda, el plato fuerte fue esa visita de sus ídolos en la sesión matutina.
Los pupilos de Diego Ríos firmaron autógrafos, se fotografiaron con todos ellos y tomaron parte de sus juegos y concurso. No sin antes arengarlos de cara a una temporada que iniciará el sábado ante el todopoderoso ElPozo Murcia. “¡Que tengan cuidadito con nosotros!”, bromeaba Cristian Rubio durante un acto en el que también tomaron la palabra el técnico Diego Ríos, el capitán Jacobo y el responsable de la escuela Roberto “Testa”.

Permanencia
Todos ellos coincidieron en que la permanencia era el objetivo prioritario en una campaña que “va a ser muy dura”, sintetizaba el preparador, que vaticinó que “habrá varias miniligas y seguro que abajo estaremos tres o cuatro equipos y los enfrentamientos entre esos rivales directos van a ser determinante”.
En un escenario tan complejo y competitivo, O Parrulo se guarda un as en la manga y no es otro que el aliento de su afición. “El año pasado conseguimos muy buenos resultados en A Malata. Cada vez venía más gente y eso en la fase de ascenso fue clave”, insiste Ríos, quien recientemente recibió el premio otorgado por la LNFS al mejor entrenador de Segunda División.

Afición
Con casi cuatro mil personas en A Malata en el último partido de la fase de ascenso disputado en Ferrol, nadie duda de que la ciudad sigue siendo una de las grandes “cunas del fútbol sala”, tal y como recordaba Testa. Él, y a ese grupo de personas que desinteresadamente han trabajado porque el club recuperase la categoría, es responsable en buena medida de los éxitos recientes tanto del club como de sus categorías de base.
Éxitos que, matiza, van más allá de las victorias. “Creo que lo realmente bueno es el crecimiento que hemos tenido. Contamos con cien niños más en la base que hace tres años”, apunta, “y esos niños son el futuro, sobre todo para un club económicamente modesto como nosotros”. Un futuro en el que, visto el seguimiento que ha tenido la campaña de captación de abonados, estará muy bien arropado. La “humildad y unión” que el equipo transmitía el pasado año han sido dos de los valores que han atraído, a juicio de Testa, a muchos de esos nuevos abonados.
Si alguien ha sido testigo en primera persona de esa evolución de los últimos años es el capital del equipo, Jacobo, que tras diez temporadas en la entidad y dos ascensos confiesa que jugar en la máxima categoría es “un sueño que tienes desde pequeño”. Un sueño al que no quieren renunciar a la primera de cambio y por eso van a competir al máximo por la salvación con un grupo en el que “el vestuario y haber hecho una gran familia” es un factor decisivo en sus éxitos. l

“¡Que tengan cuidadito!”