Roger Michell reflexiona en "Le week-end" sobre la vida a los 60 años

El realizador Roger Michell (c), acompañado por los actores Lindsay Duncan, y Jim Broadbent, durante la rueda de prensa posterior a la proyección de la película británica "Le week-end" que compite en la tercera jornada del Fest
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  El director de cine Roger Michell, autor de una de las películas más taquilleras de la historia, "Notting Hill", apuesta en su último trabajo por un relato de amor otoñal, reflexivo y sencillo cuyos interrogantes, dice, todo el mundo se plantea al llegar a los 60 años.

Está hablando de "Le week-end", escrita por otro ilustre de la cinematografía, el guionista Hanif Kureishi, autor, entre otras, de "Mi hermosa lavandería", que compite en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, y que ambos comentan con un grupo de periodistas, entre ellos, Efe.

"Inevitablemente, cuando uno llega a los 60 -al director aún le faltan un par de años- todos reflexionamos sobre cómo hemos vivido, y si tiene valor lo que hemos hecho, y lo relacionamos con el éxito y el fracaso: uno se pregunta si ha sido buen escritor, buen marido, buen amigo, y nos queda la duda, también en relación con los ideales que teníamos cuando éramos más jóvenes".

Y añade: "Lo que pasa es que ahora los mayores son cada vez más jóvenes, la frontera se va cada vez más para atrás, a los sesenta años la vida no se ha acabado, sino que en muchos sentidos es un nuevo comienzo, de hecho, el pico de divorcios en Gran Bretaña se sitúa ahora por encima de los 60", detalla Michell,

"Por no hablar del efecto 'viagra', que hace que los mayores puedan tener relaciones sexuales para las que antes se te consideraba acabado", añade Kureishi, que agrega un guiño y una broma al respecto.

En "Le week-end", un matrimonio de maestros jubilados, Nick (Jim Broadbent) y Meg (Lindsay Duncan), vuelven a París treinta años después de su luna de miel para intentar reencontrarse con las personas que eran, pero Meg siente que la vida se le escapa y Nick no sabe vivir sin ella.

Tanto Broadbent, ganador de un Óscar por "Iris", como su compañera, ambos en San Sebastián, consideran que la "chispa" de esta película -en la que se habla de todo "sin sentimentalismos ni ñoñerías", apunta Duncan-, es "un guión perfecto" sobre una historia "honesta".

"En el fondo ella sabe expresar su falta de satisfacción mejor que él, aunque los dos tienen sus desilusiones y sus desesperanzas", dice Broadbent; "ella pone las cartas sobre la mesa y él lo lleva por dentro, ella quiere enfrentarse a ello y él no quiere hablar sobre el asunto", añade la actriz de "Bajo el sol de la Toscana".

Los personajes, reflexionan ambos, no están tan amargados como puede parecer; "a veces son juguetones, un poco locos, como somos nosotros mismos, personas redondas con un poco de cada cosa", explica Duncan.

Hasta que encuentran por causalidad a un viejo amigo, el personaje que interpreta Jeff Goldblum, impagable en la escena en la que se sincera mientras mastica a dos carrillos unos bocaditos que le sirven de aperitivo.

"Goldblum es el avatar de Jim, guapo, rico, que ya se ha deshecho de su matrimonio incómodo y tiene una nueva y joven mujer con la que va a tener un bebé... Sin embargo, es pura superficie, tiene muchas dudas, se odia a si mismo", dice Michell, a lo que Kureishi añade: "como hace todo el mundo consigo mismo".

Director y guionista explican que están tan unidos que ellos mismos recorrieron uno por uno los lugares en los que luego rodaron los actores, como un "auténtico matrimonio", bromean ambos.

Desvelan también que metieron en la película situaciones reales de sus vidas, como la historia del hijo de Michell que encontró ratas en una vivienda a la que se mudó, y que aquí se traslada al hijo de la pareja protagonista.

Por otro lado, añade, está la idea troncal del "efecto nido vacío": qué hacen las parejas mayores cuando los hijos se van de la casa y qué pasa con esa pareja.

"Mi vida -reconoce Michell-, es hacer una película grande en EEUU y tres en casa, más humildes, de hecho, utilizo la grande para financiar las pequeñas, pero mi corazón está verdaderamente en estas películas más íntimas; estoy muy a gusto con buenos presupuestos pero es más divertido cuando son limitados y cada vez tienes más control, que es lo que a mi me gusta".

Roger Michell reflexiona en "Le week-end" sobre la vida a los 60 años