“El momento que vivimos nos obliga a ponerle música bonita a un tiempo feo”

MARLANGO Leonor Watling Alejandro Pelayo
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Transmitís la impresión de que hacéis lo que os apetece.
Por lo menos lo intentamos. Ese es el punto de partida, que no haya nada impuesto.

¿Es cierto que es vuestro disco más luminoso?
Sí, eso he leído, la sensación generalizada es esa, que este es el disco con más energía y más luz de todo los que hemos hecho. A mí, desde dentro, me cuesta mucho verlo así.

En una entrevista decíais “que no nos secuestren la alegría”.
Es una obligación que tenemos los músicos. Nuestro oficio pasa por ponerle música a cosas, hacemos la banda sonora de nuestra casa, de nuestra vida, de nuestros hijos... El momento que estamos viviendo de unos años a esta parte nos obliga a ponerle música bonita a un tiempo feo. Todo artista tiene la obligación de estar muy atento a lo que pasa para estar en la oposición de eso, siempre independiente y rebelde y quejándose. Nosotros, los músicos en concreto, tenemos que ponerle música a lo que nos rodea y lo que nos pasa y cuando tienes niños esa música tiene un filtro muy fino, que son ellos. Son los primeros que están en casa escuchando lo que estás tocando en el piano y si hay un ápice de oscuridad o de torcedura en seguida te lo hacen saber. Mi hijo me dice que tengo que hacer canciones que le gusten a todo el mundo, que se puedan bailar.

¿Cómo es vuestro proceso de composición?
Hablamos y hacemos planes pero luego la realidad es que cada uno lleva al estudio lo que tiene. Yo llevo cosas de piano, Leonor los cuadernos con letras y melodías, con ideas, y luego allí pasa lo que tenga que pasar porque las canciones son como un espejo: tú puedes querer ser más alto, más guapo, más rico, más gracioso, pero eres lo que eres y no conviene pelearse con eso. Por mucho que nos gustaría escribir temas que le gustaran a todo el mundo, como dice mi hijo, lo que nos sale son nuestras canciones.

¿Sois ahora más eclécticos, se reflejan en vuestro disco más influencias?
Pues no lo sé, lo que seguramente sí que pasa con el tiempo es que vas perdiendo el pudor, y te permites reirte más de ti mismo y a lo mejor eso deja hueco a que entren otras músicas y otras maneras de hacer, pero me resulta complicado verlo desde dentro.

¿La elección de uno u otro idioma condiciona los ritmos, las letras, se afronta el proceso de una manera diferente?
Influye en la métrica, en los versos, en la melodía de la canción, en sitios donde respirar, porque el castellano tiene una obligación que no tiene el inglés. En inglés puedes acentuar y cortar las palabras en cualquier sitio y en castellano no, no puedes decir arbol, tienes que decir árbol, pero a nosotros no nos afecta tanto como a Leonor a la hora de coser esas palabras con la melodía principal.

¿Hay que cuidar más la letra porque os entienden mejor?
Seguramente sí. Me permito contestarlo sin tener ni idea porque las escribe ella, pero yo antes, con las letras en inglés, no les prestaba tanta atención. Es verdad que ella es bilingüe y me imagino que les habrá prestado la misma, pero yo la he descubierto más como letrista desde que hemos empezado a hacer canciones en castellano. Como me oiga me va a matar.

Trabajáis en un disco nuevo.
Sí, estamos terminando de cerrar el repertorio y creo que grabaremos antes de que termine este año. Es un disco en castellano y difícil de definir todavía porque faltan por tomar todas las decisiones para llevar las canciones a un sitio o a otro.  Queremos dar un salto a todos los niveles respecto al disco anterior porque en composición creo que sí que lo hemos dado, y queremos que se vea también en la producción.

“El momento que vivimos nos obliga a ponerle música bonita a un tiempo feo”