Australia liquida el largo periodo de inactividad de los astilleros ferrolanos

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Pese a la natural reserva a la que obligan las operaciones internacionales de estas características, las lecturas iniciales sobre la inmediata firma del contrato entre Navantia y la Armada Australiana coinciden en que su rúbrica es cuestión de horas o días, tal y como ayer señaló el titular del Ejecutivo gallego, Alberto Núñez Feijóo, aun cuando fuentes del sector naval de ámbito internacional confirmaron ya por la mañana a Europa Press que el acuerdo es inmediato.
El contrato, todo un revulsivo a la grave situación de subactividad que viven tanto la plantilla principal como las compañías auxiliares en la zona, supondrá la construcción de dos buques de aprovisionamiento en combate (BAC) presupuestados en unos 700 millones de euros y que aportarán una ocupación de 3 millones de horas de trabajo. 
La resolución del acuerdo se concreta tan solo dos meses después de que Australia anunciase que la propuesta del grupo público español adquiría la condición de preferente, en liza con la aportada por las compañías surcoreanas Daewo y Marine.
Tras siete años de muy escasa actividad, que se vio incrementada a raíz precisamente de la finalización del primer programa de modernización de la Armada australiana en el que participó Navantia, la factoría local parece así abandonar la senda de incertidumbre, que en el último lustro ha dejado en la calle a más de 3.000 trabajadores de compañías auxiliares del sector naval y, a un tiempo, ha derivado en el cierre de muchas de ellas, incapaces de sostener su viabilidad ante la precaria situación.
Un aspecto este último en el que precisamente abundaba ayer el presidente del comité intercentros –a su vez del de la factoría ferrolana–, Javier Galán (CCOO). Al hecho de que el encargo será asumido íntegramente por la factoría local se suma su elevado grado de ocupación de cara a los próximos cuatro años, aun cuando la fase de producción en grada y talleres no dará comienzo hasta junio de 2017.
El volumen del contrato lo sitúa en el de mayor calibre de los últimos nueve años, en la que también Australia capitalizó la actividad al dar continuidad al primero de gran nivel que Navantia había firmado con una armada extranjera hace veinte años y que se concretó en la construcción de cinco fragatas del tipo F-100 para Noruega por un importe superior a los 1.200 millones de euros.
Pese a las expectativas que despierta el acuerdo, el hecho de que su repercusión hasta dentro de un año recaiga por el momento en el área técnica movió ayer a los representantes sindicales a llamar la atención sobre el nivel de ocupación, dado que el flotel que la factoría construye para Pemex está próximo a finalizar y que el Buque de Acción Marítimo, cuya quilla se colocó hace dos poco más de una semana, tiene una limitada incidencia en materia de ocupación. En este sentido, el comité de empresa incidió ayer en reclamar la incorporación de jóvenes a la plantilla del astillero, paralizada por la falta de convocatorias de la Escuela de Aprendices. Esto “no es un capricho”, argumentó Javier Galán. n

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