La actividad siderúrgica aporta el 7% del tráfico portuario de Ferrol

PUERTO ACTIVIDAD PORTUARIA
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El aumento de las importaciones de graneles sólidos en el primer trimestre del año ha disparado su ya de por sí elevada aportación al tráfico de mercancías de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao y ha minimizado el impacto de otros segmentos sin tanta relevancia.
Es el caso del movimiento que genera la actividad siderúrgica del Puerto, vinculada casi en exclusiva a la factoría Megasa. Según los últimos datos, la importación de chatarra y el embarque de barra de acero superan las 243.000 toneladas, es decir, el 6,9% del tráfico de mercancías en los muelles de Ferrol y San Cibrao, que entre enero y marzo se situó por encima de las 3.525.000 Tm. Hace justo un año, la actividad de la siderúrgica de Xuvia ascendía a algo menos de 214.000 toneladas, es decir, un 12% más que el presente ejercicio. No obstante, su peso en el conjunto del tráfico del Puerto era cuatro décimas mayor, hasta los 7,3 puntos de un registro total acumulado del primer trimestre del ejercicio de 2.923.574.
Si las operaciones de carga de acero corrugado se mantienen prácticamente en los mismos parámetros que el año 2013 –105.481 Tm. por las 105.849 de entonces–, el desembarque de chatarra sí ha aumentado considerablemente, pasando de las 107.978 del primer trimestre de 2013 a las 137.531 del actual.

cambio normativo
Estos datos permiten deducir que la situación de Megasa poco ha variado con respecto a los últimos meses, una “normalidad” sobre la que se cierne la amenaza de la nueva retribución por la gestión de la demanda del servicio de interrumpibilidad, del que se benefician los grandes consumidores industriales del Estado, entre los que está Megasa.
La interrumpibilidad es un mecanismo que funciona en España desde hace tres décadas según el cual las grandes consumidoras de energía reciben una cantidad por megavatio consumido a cambio de aumentar su producción en las horas de menor demanda de consumo doméstico o en aquellos momentos en que peligre el suministro al pequeño consumidor. Hasta el año 2012, el Ministerio de Industria pagaba lo mismo a todas las empresas adheridas a este servicio, pero el año pasado decidió establecer dos tramos distintos, con retribuciones diferentes, en función de la capacidad de consumo.
Este cambio provocó que la gran competidora de Megasa, Celsa Barcelona, entrase, tras realizar una serie de reformas en sus instalaciones, en la tarifa más alta, mientras que Megasa se quedó en la que ya estaba. Esto provocó que la empresa amenazase con paralizar su producción, lo que llevó a los trabajadores a movilizarse para exigir una tarifa eléctrica igual para todas. El 31 de octubre, el Gobierno presentó la nueva orden que fijaba nuevas condiciones y que entra en vigor a mediados de junio, pero la empresa ha decidido impugnarla.

La actividad siderúrgica aporta el 7% del tráfico portuario de Ferrol