La caída de la pared medianera de dos casas ruinosas destroza un coche en Ferrol Vello

retirada del escombro las piedras y el escombro resultante del derrumbamiento y la intervención de los bomberos quedaron apilados en la calle benito vicetto, siendo retirados posteriormente por trabajadores de la empresa urbaser. foto: d.a.
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Las calles Benito Vicetto y Carmen Curuxeiras y los viales colindantes quedaron cortados al tráfico ayer a causa del derrumbamiento de un muro medianero entre dos edificios ruinosos que, literalmente, aplastó un vehículo Renautl Twingo que estaba estacionado en la zona. Los bomberos del parque municipal de A Gándara estuvieron trabajando de forma ininterrumpida durante siete horas para desmontar a mano las piedras y otros elementos que ofrecían peligro de desplome.

El derrumbamiento se produjo en torno a las cuatro de la madrugada en los inmuebles correspondientes a los números 20 y 22 de la calle Benito Vicetto, de los que solo quedaban en pie las fachadas de la planta baja y un muro medianero del primer piso.

Los bomberos trabajaron siete horas retirando elementos que ofrecían peligro

La Policía Local acudió de inmediato y procedió a la retirada del turismo que quedó sepultado por las piedras, trasladándolo a la nave municipal de San Xoán. Al mismo tiempo, dio aviso a los propietarios de los restantes vehículos estacionados en la zona, para que los sacasen de allí, y valló el tramo de calle para impedir el tráfico rodado y el paso de peatones.

La medida se amplió posteriormente a las calles adyacentes, entre ellas la Carmen Curuxeiras, puesto que en el edificio número 29 también se produjeron pequeños desprendimientos sobre la vía pública.

Tras la oportuna revisión por parte del arquitecto municipal, los bomberos comenzaron a retirar manualmente los elementos que representaban peligro en la calle Benito Vicetto. Así, desde las nueve de la mañana y hasta pasadas las cuatro de la tarde se dedicaron a sacar las piedras una a una, ante la imposibilidad de hacerlo por medios mecánicos que podrían dañar las estructuras de los edificios colindantes, que también están en estado ruinoso.

Según la información recogida al respecto, cuatro bomberos se encargaron de desmontar lo que quedaba de la pared medianera, en una superficie de seis metros de largo por tres de alto. Echaron abajo, además, un balcón de forja que estaba practicamente suelto.

Los escombros quedaron depositados en medio de la calle y, ya por la tarde, personal de la empresa Urbaser procedió a su retirada en dos camiones.

Por lo que respecta a los desprendimientos del edificio de la calle Carmen Curuxeiras, en el que hace unos meses se había registrado un incendio, los bomberos sanearon la fachada de forma provisional, en espera de intervenir de nuevo en la zona el próximo lunes. El motivo radica en que por el frente de la casa pasan los tendidos de electricidad y telefonía, por lo que tendrán que ser los operarios de las correspondientes compañías quienes los retiren antes de demoler la pared.

El problema de estas viviendas ruinosas, que son la práctica totalidad en estos dos tramos de ambas calles –en el de Carmen Curuxeiras solo hay dos habitadas–, radica en que, al quedarse sin tejados, las filtraciones de la lluvia diluyen el barro con el que estaban unidas las piedras, por lo que estas se vienen abajo.

 

Concello

El concejal de Urbanismo, Guillermo Evia, informó a través de la oficina de prensa de que los bomberos y el personal de Urbaser estaban trabajando en la retirada de los cascotes y que los propietarios de los inmuebles afectados tendrán que hacer frente al abono de los gastos ocasionados al Concello de Ferrol.

Manifestó, asimismo, que si este tipo de sucesos se producen por segunda vez se establece la imposición de multas coercitivas para obligar a la propiedad a sanear los inmuebles, pudiendo incluso llegar a los tribunales de Justicia.

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