La nave “provisional” sigue vacía tras 15 años de la inauguración del mercado

El edificio que en su día acogió los puestos de pescado durante las obras del mercado, se encuentra fuera de ordenación urbanística y se aprobó hace nueve años su derribo | jorge meis
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Desde que en enero de 2015 se aprobó la contratación del proyecto de demolición de la nave del mercado que acogió en su día a los operadores de la pescadería durante el tiempo que duraron las obras de rehabilitación de la nave de Ucha no se ha dado ningún paso hacia adelante para eliminar el inmueble. El edificio, situado en el barrio de A Magdalena, se encuentra fuera de ordenación urbanística.
Aunque nadie duda ya de que esta nave no puede tener usos, tampoco parece que ningún ejecutivo quiera hacerse cargo de su demolición, que supondría, junto a un proyecto del aprovechamiento de ese espacio, una inversión que saldría de las arcas municipales.
Fue en el mandato de Vicente Irisarri cuando el pleno de la corporación aprobó en el año 2009 –ya se había acordado una moción en el mismo sentido seis años antes– la demolición del edificio y hasta ahora sigue en pie, sin trazas de derribo, pese a que el nuevo ejecutivo cuenta ya con presupuestos para este 2018. La actuación se incluía en los primeros apuntes de un posible presupuesto del año 2016 que nunca vio la luz y desde entonces ha ido difuminándose hasta desaparecer de los proyectos prioritarios para el ejecutivo de Jorge Suárez.
Bricolaje o guardería
La nave albergó durante meses los puestos del pescado que abandonaron un deteriorado edificio modernista –que fue exitosamente rehabilitado– mientras se ejecutó la obra de lo que hoy es el edificio principal del mercado central, pero una vez que se quedó vacía –en diciembre de 2003 se inauguró el remodelado mercado de A Magdalena– comenzó un periplo de propuestas de lo más variopintas y que resultaron todas ellas fallidas.
El mismo día de la inauguración del mercado se barajaban ya posibilidades para el nuevo espacio disponible. Desde locales de ocio a un área comercial que pudiese dedicarse a la venta de productos de ferretería y bricolaje o incluso una guardería. En todo caso, existía un acuerdo del Concello –el área de Mercados estaba dirigida entonces por el popular Vicente Lorenzo Luque– y los vendedores de la plaza de abastos para que quienes ocupasen las nuevas dependencias no hiciesen competencia a los operadores del mercado.
Los años fueron pasando y la propia nave volvió a convertirse en “provisional” para acoger la actividad de la Cofradía de Pescadores de Ferrol, en tanto que durasen las obras de la lonja. En agosto de 2014 se celebraron las primeras subastas de pescado en esta nave, que pronto volvió a quedar vacía.
El derribo del inmueble conllevará, además del coste y el planteamiento del aprovechamiento de la zona, solucionar el problema de media docena de puestos que todavía continúan funcionando en los locales adosados a la nave. Los intentos de acuerdo con los comerciantes nunca han fructificado hasta el momento, por lo que el aniversario del actual mercado de A Magdalena, del que se cumplen en diciembre 15 años, se celebrará sin haber alcanzado un acuerdo sobre el edificio en desuso ni sobre los comerciantes que continúan en su entorno. l

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