La “Álvaro de Bazán” ya está en casa tras seis meses de despliegue con la Alianza Atlántica

Llegada a puerto de la F 101 Alvaro de Bazan
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La fragata “Álvaro de Bazán” amarró ayer en el Arsenal casi seis meses después de que zarpara rumbo al Mediterráneo y, posteriormente, al Índico, para integrarse en la Segunda Agrupación Naval Permanente de la OTAN –SNMG-2– que dirige el contralmirante vigués Eugenio Díaz del Río hasta el próximo mes de julio. 
La primera F-100 de la Armada salió de su base el 4 de octubre para darle el relevo a su hermana pequeña, la “Blas de Lezo” –F-103–, y completar la participación de esta escuadra de la Alianza Atlántica en la operación “Active Endeavour” de lucha contra el terrorismo en el Mediterráneo. Posteriormente, ya en diciembre, atravesó el Canal de Suez hasta el golfo de Adén, para hacerse cargo de la misión contra la piratería somalí en el océano Índico. 

La F-101 alojó al estado mayor de la Segunda Agrupación Naval Permanente de la Alianza Atlántica

El comandante de la fragata, José Enrique Delgado Roig, destacó el comportamiento de la dotación y la ausencia de incidencias más allá de dos operaciones de auxilio frente a la costa somalí a dos embarcaciones de pesca típicas de la zona, los “dhows”, que se habían quedado a la deriva. En ese sentido, subrayó que durante su despliegue no se registró ningún secuestro de un buque mercante –el último consumado fue en 2012–, si bien “hubo dos tentativas que fueron finalmente repelidas”, aunque no por la unidad que dirige. 
Delgado Roig explicó que el despliegue tuvo dos fases bien diferenciadas. En la primera, la F-101 realizó varias maniobras de adiestramiento avanzado con unidades aéreas y navales, así como ejercicios combinados en aguas de Creta y el que, bajo el nombre “Dogu Akdeniz” organizó la Marina turca en el Mar Egeo y el Mediterráneo oriental. Cabe recordar que a su paso por el Mar de Alborán, la “Álvaro de Bazán” prestó auxilio a un grupo de subsaharianos que navegaban sin rumbo a bordo de embarcaciones neumáticas. 
En esta primera etapa del despliegue como buque de mando de la SNMG-2, la primera F-100 hizo escala en los puertos de Casablanca, La Goulette, Aksaz, Antalya, Souda y Haifa. 
Pero fue, según el capitán de fragata Delgado Roig, la segunda fase, la que se desarrolló en el Índico bajo la denominación “Ocean Shield”, la más compleja. “Es una extensión enorme, toda Europa cabría en el Índico, así que cuesta hacerse a la idea de las dimensiones del escenario”, señaló. “Parece sencillo tener controladas las embarcaciones que pudieran tener la tentación de actuar como piratas”, advirtió, “pero no lo es; es un océano inmenso en el que hace falta un esfuerzo continuo de las fuerzas militares que estamos en la zona y de la comunidad mercante para defenderse de los piratas”. 
Las labores de la F-101 se centraron en la realización de patrullas en el corredor internacional de tránsito recomendado –por el que pasa el 20% del comercio marítimo mundial– y la cuenca de Somalia, además de prestar asistencia sanitaria y colaborar con las Marinas de la región. Salalah, Muscat, Dubai, Manama, Dar Es Salaam, Port Victoria y Yibuti fueron los puertos visitados en la segunda parte de despliegue, que abarcó de diciembre a mediados del mes pasado. 
Pese a la disminución significativa de las actividades ilícitas en la zona, el comandante defendió la permanencia de los buques militares mientras Somalia no pueda luchar con sus propios medios contra ellas. “Ahora mismo la piratería está contenida”, dijo, “pero es un escenario enorme y si las fuerzas militares se fuesen de la zona, creo que resurgiría al día siguiente, y esto no solo lo decimos nosotros, sino los propios somalíes, que están muy agradecidos a la labor que realizamos allí y desde luego no quieren que nos vayamos”. n

La “Álvaro de Bazán” ya está en casa tras seis meses de despliegue con la Alianza Atlántica