Cáritas detecta un aumento de familias “en integración precaria”

Sede Cáritas en la calle Magdalena 221. presentación memoria 2018
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Tener un trabajo y aun así no salir de la pobreza y necesitar asistencia social para cubrir necesidades acuciantes es una realidad con la que Cáritas se encuentra cada vez más. El Informe Foessa sobre exclusión social detecta la existencia de un grupo que denomina “sociedad insegura” integrado por personas en la antesala de quedar relegados. En Galicia representa el 41,58% de la población. En la diócesis de Mondoñedo-Ferrol se da también esta situación, cada vez en mayor medida. La falta de empleo y los costes de la vivienda son los principales factores que la propician. Los sueldos bajos y las pensiones mínimas no permiten pagar alquileres y facturas y, al mismo tiempo, acceder a servicios que se consideran básicos en una sociedad desarrollada. Por eso también, aunque el número de personas acompañadas desde Cáritas ha descendido en 850 (fueron un total de 4.240 en todo 2018), las situaciones son más complicadas de solucionar y requieren de costes más altos. Ya no se trata tanto de cubrir necesidades básicas de alimentación como de poder dar formación para mejorar laboralmente, ayudar a los pequeños cuando necesitan un refuerzo escolar o hacer frente a imprevistos.

Marta Pazo, coordinadora general de Cáritas, y José María Pérez, vocal de comunicación, presentaron ayer la memoria de 2018 y resaltaron esta realidad. “Percíbese un aumento das familias en integración precaria, que están ao límite da integración e lonxe dunha integración plena”, explicó Pazo. “Teñen traballo e vida normal pero teñen que acudir a Cáritas para imprevistos”. Es una situación que se agrava en el caso de los núcleos monoparentales y que tiene mucho que ver con los gastos en vivienda. Además, está más alejada de la atencion de los servicios sociales e incluso genera más vergüenza. 

El informe concluye además que la pobreza está dispersa, no concentrada en núcleos concretos, y que afecta al mundo rural y al urbano. Hay además una tasa muy alta de envejecimiento, acentuada en el rural, lo que propicia el aislamiento y la soledad.

Infancia 
Cáritas alerta además de la cronificación de la vulnerabilidad en la infancia y en los mayores. El descenso de personas atendidas se produjo en la franja entre los 18 y los 65 años. Del total de 4.240, un 30,6% (1.299) son menores de edad. Un desglose en las zonas de mayor población, Ferrol y Narón, indica que en la ciudad naval hay 1.949 personas atendidas y 552 fueron niños (el 28,3%) y en el municipio vecino son 994 y 249 menores (un 25%).

A pesar de la “realidade sombría do informe”, en palabras de José María Pérez, “os datos mantéñennos na esperanza de que imos dando pasos firmes e decididos cara a mellora da calidade de vida dos máis desfavorecidos e excluídos da nosa sociedade”.

Cáritas detecta un aumento de familias “en integración precaria”