Isabel Estevan | “La palabra cáncer asusta, asusta mucho, pero ya no significa muerte”

Isabel Estevan AECC
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Después de veintitrés años en su antigua sede, la delegación comarcal de la Asociación Española Contra el Cáncer –AECC– acaba de mudarse a su nuevo local, en la calle de la Tierra, apenas unas semanas antes de la celebración, hoy, del Día Mundial del Cáncer, que este año, como explica la presidenta de la Junta Local, Isabel Estevan, se dedica al impacto social y económico de la enfermedad. Un impacto muy fuerte que la AECC ayuda a mitigar con los servicios que presta desinteresadamente gracias, añade, “a la enorme generosidad de nuestros socios”. Son cerca de 14.000 en la provincia. 
 
¿Qué servicios ofrece la delegación local de la AECC? 

Desde aquí prestamos atención psicológica con dos profesionales, ayudamos a las familias a hacer los trámites para solicitar prestaciones y desde el mes pasado tenemos un servicio de logopeda para ayudar a los pacientes operados de cáncer de cabeza y cuello, que no teníamos en Ferrol y que nos hacía mucha falta tener. Además, tenemos un banco de pelucas y organizamos todo tipo de talleres, como natación o pilates, para ayudar a los pacientes en su proceso de rehabilitación y también para que tengan un poco de entretenimiento. Todo es gratuito, independientemente de la situación económica de cada persona y va dirigido tanto al paciente como al familiar, como por ejemplo la atención psicológica. 

Estrenan local nuevo después de 23 años. ¿Por qué?

Llevábamos mucho tiempo en la otra sede y, como todo, las cosas van envejeciendo y llegó un momento en el que había que hacer un cambio. Antes estábamos en un primer piso que tenía ascensor, pero antes de llegar a él había que subir seis escalones, y eso era un handicap para las personas que tenían menos movilidad. La sede se fue quedando pequeña, en el sentido de que siempre estábamos pidiendo espacios para hacer actividades, como por ejemplo de deshabituación tabáquica o de cuidados de la piel para las personas que tienen efectos secundarios de la quimio o la radioterapia. Venir aquí supone unos metros que no teníamos y también bajar la asociación a la calle, darle más visibilidad. Creo además que era hora de que Ferrol tuviese un local adecuado. 

Todos los servicios que ofrecemos son gratuitos; sabemos que la enfermedad tiene un coste altísimo para las familias

Además de las actividades del local, también colaboran en el CHUF... 

Sí, nosotros hacemos una labor en el Marcide, en el hospital de día, el carrito “Don Amable”, que son voluntarias que de lunes a viernes hacen acompañamiento a pacientes y familias. Esta actividad, además, nos ha permitido llevar la AECC al hospital y darnos a conocer. Desde que entramos con el carrito en el Marcide se nos ha triplicado o cuadruplicado el número de socios. Mucha gente desconocía lo que hacemos, no sabía que era gratuito ni qué tipo de servicios ofrecíamos, como la atención psicológica, muy importante porque muchas veces vemos que el paciente aguanta más el tipo y es la familia la que se derrumba. 

Es cierto que muchos pacientes desconocen a qué tienen derecho ellos y sus familias. 

Sí, pero no solo el desconocimiento, es que no hay nadie que te indique a dónde ir. Te encuentras un poco perdida, y para la gente que tiene una situación económica complicada que haya una persona que te informe de los derechos que tienes y que te gestione todo ese papeleo es fundamental. Aquí ese recurso lo tenemos todos los viernes. Todas las ayudas hay que tramitarlas y la gente lo desconoce, no sabe qué paso dar y a veces por no meterse en ese proceso ni la solicita. Hay personas que tienen una situación económica muy precaria, porque es una enfermedad tan prolongada en el tiempo que repercute mucho en la economía de la familia. 

¿Sigue siendo una palabra tabú? 

La palabra cáncer asusta, asusta siempre, pero tenemos que acostumbrarnos a pensar, como dicen los médicos, que va a ser una enfermedad crónica, tenemos que acostumbrarnos a convivir con ella, sabiendo que los índices de curación son altísimos y, si no de curación, al menos sí de poder convivir con ella. Hoy los tratamientos ayudan a prolongar mucho la vida del paciente y la palabra cáncer no significa muerte, y eso es muy importante.

Isabel Estevan | “La palabra cáncer asusta, asusta mucho, pero ya no significa muerte”