Un triunfo con sabor amargo

Pablo Rey intenta llevarse la pelota ante la presión de Benja | daniel alexandre
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Lo que ayer se vio sobre el terreno de juego de A Malata fue una cómoda victoria del Racing, pero los dos goles que marcó el Porriño Industrial en el plazo de dos minutos hicieron temer que al equipo ferrolano aún le quedasen más cosas malas por pasar. Porque antes había sufrido su enésima lesión –esta vez fue Catú el degraciado protagonista–, un percance que empañó un triunfo que devuelve al liderato al cuadro verde, aunque sea de una manera provisional.


Se convirtió el partido desde el primer minuto en una colección de llegadas del Racing al área contraria. Algunas más claras y otras no tanto, el caso es que el equipo ferrolano demostró tanta facilidad para presentarse ante la meta contraria como para desaprovechar sus ocasiones. A balón parado, Catú, Garrido o Seoane estuvieron cerca de poner por delante al cuadro verde; a través de jugada combinada, Juan Antonio o Pau Bosch fueron los protagonistas de las acciones más sobresalientes, aunque ninguna llegó a convertirse en el gol buscado.


Al menos, el Porriño Industrial no se dedicó durante esta primera parte a nada más que a soportar los ataques de su rival. Su único acercamiento al área racinguista fue en la jugada que supuso la lesión de Catú y que el delantero Leandro finalizó con un remate por encima de la meta racinguista. Así, sin que el marcador se moviese, se llegó al intermedio.

Tromba
Empezó el segundo período y el Racing no quiso demorar más la consecución del primer gol. Por eso apabulló a su rival en unos minutos en los que generó varias ocasiones hasta que Pablo Rey, con un toque sutil ante la portería contraria, puso por delante a los suyos. Y, aunque el recuerdo de anteriores partidos en A Malata no invitaba a la relajación –Benja, además, se encargó de recordarlo con una acción que detuvo Diego Rivas–, el cuadro verde mantuvo la serenidad hasta que Juan Antonio remachó a la red un centro de Joselu para aumentar su distancia en el marcador y dejar el encuentro bastante más encarrilado.


Este tanto parecía sentenciar un partido que, incluso, vio cómo la diferencia en el marcador aumentaba cuando Marcos Álvarez remachó al fondo de las mallas un centro desde la izquierda de Joselu. Sin embargo, este tanto no fue más que el preludio de unos minutos de locura en los que el Porriño Industrial marcó un par de tantos para sembrar la incertidumbre a los espectadores. Pablo Rey la despejó al poco con el tanto que terminó de dar forma a la victoria racinguista en el choque.


Por eso, aunque de manera momentánea, vuelve al liderato del grupo 1 y ahora solo espera el resultado de sus rivales para ver en qué posición encara las últimas siete jornadas.

Un triunfo con sabor amargo