Coque Malla | “Si tu vida personal no afecta a lo que escribes significa que tu obra no tiene nada que ver con lo que tienes dentro”

El cantante y compositor en una de sus actuaciones en las que interpretó temas de su último disco
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El artista Coque Malla hace escala en Ferrol para presentar las composiciones que conforman el repertorio de su gira “Irrepetible”, con la que ofrecerá más de cuarenta conciertos en toda la península. La actuación será el viernes 31 en la plaza de Amboage, tras los fuegos de San Ramón.

Después del éxito del concierto que ofreció recientemente en el Náutico de O Grove ¿llega a Ferrol con las mismas expectativas?
Yo nunca voy a una actuación esperando algo. Salgo al escenario lo más limpio posible en ese sentido. A pesar de que los dos son en Galicia, son conciertos muy diferentes. El Náutico es un sitio muy particular, con unas condiciones muy especiales, y Ferrol tiene también sus peculiaridades. El Náutico al final es un garito pequeño y no llevábamos ni a nuestro técnico de luces, ni de sonido, ni nuestro vestuario habitual. Además, el repertorio fue especial, hubo invitados. Son conciertos muy distintos entre sí. La actuación en Ferrol va a ser un espectáculo más grande.

¿Cómo está acogiendo el público su último trabajo, “Irrepetible”?
Bajo mi punto de vista, es el éxito más grande que he tenido desde hace muchísimo tiempo. No ha sido repentino, pero sí el más claro desde que empecé mi camino en solitario. Creo que es un triunfo que se ha ido fraguando desde “La hora de los gigantes”, que fue el momento en el que todo empezó a cambiar. Mis dos primeros discos en solitario, “Soy un astronauta más” y “Sueños”, pasaron un poco desapercibidos. Eran álbumes muy personales, que la gente no entendió bien. No tenían nada que ver con lo que se esperaba de mí, que era el rock urbano y emergente de Los Ronaldos. Pero con “La hora de los gigantes” todo dio un giro de 360 grados. Ahí, de repente, empezaron a venir fans de ese estilo, de esas canciones más personales.

“El último hombre en la tierra” fue calificado como su mejor trabajo en solitario ¿Por qué cree que un disco tan alejado del estilo al que el público mayoritariamente le asociaba, como bien ha mencionado, tuvo tan buena acogida?
Es muy difícil definir el éxito de un trabajo. Es un triunfo que no ocurrió de manera súbita. Empezó, como ya decía hace un momento, con “La hora de los gigantes”. Tras este vino “Termonuclear”, que fue un espacio un poco más oscuro, pero después llegó “Mujeres”. Ahora nos olvidamos del éxito que tuvo este álbum porque comparado con “El último hombre en la tierra” y, sobre todo, con “Irrepetible” nos parece pequeño, pero fue un disco de mucha importancia. Ha habido una sucesión de álbumes con mucha personalidad, que la gente ha entendido y les han gustado. “Irrepetible” ha sido ya como la explosión final. Sin embargo, espero que esto siga “in crescendo”.

En “El último hombre en la tierra” se atrevió a innovar fusionando las sinfonías con el rock ¿fue fruto de un trabajo de innovación y experimentación?
Fue un trabajo de muchos años investigando esa música que tanto me apasiona. La que mezcla el pop y el rock con lo sinfónico –con artistas como Sinatra– o aquella que surge directamente de lo sinfónico, es decir, la de las bandas sonoras de las películas. Todo eso yo llevo muchos años consumiéndolo y disfrutándolo y tenía que salir por algún lado en algún momento. También de escuchar mucho a Divine Comedy, Richard Hawley, Rufus Wainwright, músicos que hacen esa fusión de manera absolutamente perfecta. Esto fue el catalizador para atreverme a hacer un disco así. También tener un equipo que se viese capaz de hacerlo, en especial mi hermano Miguel Malla, que hizo los arreglos. Sin un arreglista en el que confiase hubiera sido imposible lanzarme a esta aventura.

Sus referentes más antiguos, como pueden ser los Beatles o Bowie, ¿tienen parte de culpa en esa búsqueda de nuevos horizontes para su música?
Totalmente. Es evidente que este estilo no lo he inventado yo, lo crearon los Beatles, los Beach Boys, David Bowie. Mucha gente que a mediados de los años 60, empezaron a flipar experimentando e introduciendo instrumentos sinfónicos en el pop y en el rock. El caso más famoso y evidente es el de los Beatles cuando George Harrison era su productor, que era alguien que venía del mundo clásico. Este estilo viene de muy atrás y yo es algo que “he mamado” desde muy pequeñito, ya antes incluso de dedicarme a la música.

Pero sus referentes más recientes, como Hanon, Hawley o Wainwright, a los que antes se refería ¿han sido cruciales para ese cambio en su manera de entender la música?
Sí porque son más contemporáneos y porque los he escuchado siendo yo más consciente de cómo hacer música. Cuando yo escuchaba a los Beatles y tenía un grupo de rock, que hacíamos canciones con tres acordes, algo así se me venía muy grande. Además, yo considero que España en los 80 no estaba preparada para hacer esta clase de discos. Quizás antes sí se había hecho con Serrat, Nino Bravo o Miguel Ríos. Pero los 80, a pesar de lo venerados que están ahora, fueron una travesía por el desierto en cuanto a producción. Esta década fue, en muchos sentidos, muy simplona en sonido. Por eso, hacer un disco como “El último hombre en la tierra” en aquellos tiempos habría sido imposible. Pero en 2016, con esas influencias y con un buen conocimiento de la producción, instrumentistas jóvenes, que ya suenan que te mueres, y un arreglista como Miguel sí que pudo materializarse.

¿En qué medida los cambios en su vida personal afectan a su forma de componer?
De una manera crucial. Desde mi punto de vista, todo el mundo que se dedica a escribir ya sean canciones, libros o guiones de película se ve influido por su vida personal. Si no sería una obra muy fría. Si tu vida personal no afecta a lo que escribes significa que tu obra no tiene nada que ver con lo que tienes dentro.

En una ocasión declaraste que para componer hay que inspirarse en lo que uno tiene más cerca, para luego ampliar la perspectiva ¿podría esta frase definir tu carrera como músico en solitario?
Yo creo que no solo mi carrera en solitario, sino toda ella. Uno escribe sobre lo que tiene cerca y luego lo pasa por el filtro de la fantasía y de las reglas de la escritura musical. Todo influye, pero la materia prima, en mi caso por lo menos, son tus sentimientos, tus vivencias y tu manera de ver la vida. No puedes convertirte totalmente en otro cuando compones, esto no tendría sentido. l

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