El dique de A Cabana, peregrinaje de visitas tras el premio Economía Azul

El dique mareal ha recuperado su esplendor tras las obras de recuperación realizadas
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La recuperación del dique mareal de A Cabana, que data de finales del siglo XVIII o principios del XIX y que se supone que es prácticamente el único en el mundo que se conserva fue galardonado el pasado viernes con uno de los premios Economía Azul que otorga la Consellería do Mar, en el apartado de diversificación.

Tras conocerse esta decisión, y coincidiendo además con el fin de semana, el dique recibió numerosas visitas durante la jornada del sábado, muchas de ellas de ferrolanos que no conocían las instalaciones, pese a la proximidad de las mismas.

El buen resultado de la actuación ejecutada en el dique fue valorada por los visitantes, aunque no fueron pocos los que aludieron a la falta de señalización, aun en el propio recinto, ya que si no se aproxima uno al dique ni siquiera puede verse desde lejos ni se sabe de su existencia. El entorno –en la zona se encuentran los galpones que acogen varias instalaciones deportivas– tampoco parece el más apropiado para unas instalaciones patrimoniales de esta categoría. Algunos de los visitantes llamaban, además, la atención sobre la necesidad de bancos o algún elemento que armonice el entorno. Esto sobre todo cuando para llegar caminando al dique hay que acceder por el paseo de A Cabana, donde de todos los bancos con que cuenta, no hay ni uno solo en buen estado.

Plan de usos

Pero más allá de la necesidad clara de un mantenimiento para no perder el trabajo desarrollado y de un acondicionamiento del entorno, la obra que se ha ejecutado a través de la subvención solicitada desde el área de Emprego e Promoción Económica –que dirigía en el anterior mandato Álvaro Montes– y concedida a través del GALP Golfo Ártabro Norte, ha permitido dejar al descubierto un dique que se encontraba cubierto de lodo. También se recuperaron piezas en mal estado y se construyó un tinglado con estructura de madera y cubierta de teja. Se retiró el relleno que cubría parte de la antigua grada del astillero y se devolvió así ese espacio al mar.

Desde el Concello, el gobierno local anima a los ciudadanos a visitar las instalaciones reformadas, para las que ya se anunció, además, la redacción de un plan de usos, con el objetivo de evitar su deterioro.

El dique de A Cabana, peregrinaje de visitas tras el premio Economía Azul