“Quizá la juventud haya dejado de pintar porque es un camino lento”

Vázquez, ante los trabajos que forman su última muestra luis polo
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Profesora, poeta y pintora son algunas de las facetas de Tonia Vázquez, una inquieta ferrolana para quien la jubilación sirve para tener más tiempo para hacer las cosas con las que expresarse. Hasta el día 16 muestra sus últimas creaciones plásticas en el café Zucre (Magdalena, 170).  

¿Que pueden ver los espectadores de su exposición?
La exposición está compuesta por 14 obras, cinco de ellas que acabo de cambiar desde la inauguración el pasado día 13. Se trata de cuadros hechos con la técnica de guasch y pastel, cinco de ellos dípticos. Entre lo surrealista y lo romántico, aunque eso debe decirlo la crítica, mi intención ha sido optar por una obra con un dibujo más libre y filosófico por un lado, y por otro con una intención más poética.

¿Le gusta exponer en cafeterías?
Me gusta exponer en lugares a donde vaya la gente, que vea lo que creas porque para eso trabajas, y este lugar, el Zucre, es muy agradecido.

¿Para usted pintar y escribir son las dos caras de la misma moneda?
Sin duda, tengo una necesidad de expresarme y siempre lo he hecho en paralelo, aunque en la pintura comenzase más tarde.
 

¿Tuvo maestros o fue autodidacta?
Mi evolución ha sido autodidacta, y yo me considero así, pero comencé con Tomás Barros. Un hombre olvidado pero muy polifacético: profesor, pintor, poeta, músico... un ser entrañable como otro profesor y amigo, José Leyra Domínguez. También traté estrechamente a Segura Torrella y al crítico Joaquín Lens, entre otros. Ferrol ha sido cuna de gente muy creativa, lo malo es que mucha de ella acaba marchandose de la ciudad.

¿Le interesa la pintura de la gente joven?
No veo mucha, pero me da la impresión de que la juventud cada vez está menos interesada en la pintura. Quizá porque se trata de un camino de creación lento y la evolución lleva años.

¿Mantiene proyectos abiertos?
El mayor es seguir escribiendo poesía y pintar, actividades que no dejan de ser minoritarias. Aun así, algo que seguiré haciendo hasta que me muera o hasta que pueda sujetar los pinceles y la vista me lo permita. Lo que me interesa es seguir trabajando y luego ya surgirán los libros y las exposiciones.

“Quizá la juventud haya dejado de pintar porque es un camino lento”