Los feriantes se manifiestan por la situación que genera al colectivo la suspensión de fiestas

Representantes del colectivo de feriantes, ayer en A Malata
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El goteo de cancelaciones de fiestas, festivales y ferias de verano es continuo. La mayoría de los Concellos y organizadores de grandes eventos han optado por suspender sus grandes fiestas de verano que se caracterizan por reunir a miles de personas. Pero entre tanto, el sector de los feriantes, que incluiría atracciones de fiestas, puestos de venta de comida, toldos de bebidas o de productos para niños, ve como después de la suspensión de las celebraciones de primavera –Semana Santa y muchas romerías– el verano es todavía más desalentador.

Del mismo modo que ya han hecho en otras comarcas gallegas, ayer, los feriantes se reunieron en Ferrol para recorrer, en caravana, con coches, furgonetas y puestos de venta ambulante, los ayuntamientos de la zona, desde la cabecera de comarca hasta Narón, Neda o Fene. El objetivo no fue otro que llamar la atención sobre un hecho que a la ciudadanía no le ha pasado desapercibido, que este año no habrá fiestas ni atracciones ni verbenas, pero que las autoridades parecen olvidar, a juicio de los feriantes, al no contar con ayudas o protocolos establecidos para poder trabajar.

Como explica uno de los afectados, Anselmo Rodríguez, "nadie nos da solución a cómo vamos a vivir si nos quitan las fiestas y no nos dan ninguna ayuda", y es que muchos de los que se dedican a esta profesión no están dados de alta durante todo el año sino solo los meses de verano, cuando realmente trabajan de forma continuada, por lo que no tendrían derecho a ayudas de ningún tipo.

De todos modos, todos ven muy negro el panorama sin actos tan destacables como las fiestas del Alto, Cedeira, Ares, A Gándara o Mugardos, donde montan puestos de todo tipo. Denuncian, además, que la Xunta no ha emitido ningún tipo de protocolo de actuación ni de seguridad e higiene para que sepan en qué condiciones podrán volver a trabajar.

Anselmo Rodríguez asegura que en torno a unas 100 familias de la comarca viven de este sector, muy arraigado, por ejemplo, en municipios como Neda.

Las ferias y mercadillos ya han comenzado a arrancar en los distintos concellos –la de Ferrol volverá el próximo mes– pero este tipo de eventos no palian la situación de los cientos de puestos que se instalan en cada celebración veraniega.

Y es que no hay fiestas sin coches de choque, saltamontes o tómbolas, pero este año no se podrá disfrutar ni de una cosa ni de la otra y los feriantes reclaman solo poder trabajar. l

Los feriantes se manifiestan por la situación que genera al colectivo la suspensión de fiestas