Solidez por encima de la estética

campo de A Malata, empieza un partido de fútbol entre el Racing y el Langreo
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No será el que ayer enfrentó al Racing y al Langreo el partido estéticamente más bonito que se recuerde, pero la victoria lograda por el equipo ferrolano demuestra que sabe cuál es el camino para ser un equipo fiable cada vez que ejerce de local. La seguridad defensiva que mostró –no solo por no encajar goles, sino por apenas conceder ocasiones– explican cuál es el camino para asentarse en la categoría de bronce.

Lo que se esperaba del partido fue lo que se vio. O sea, dos escuadras pendientes, sobre todo, de mantenerse sólidamente plantadas en su faceta defensiva para, a partir de ahí, buscar la sorpresa. Por eso, lo que pasó en realidad es que durante muchos minutos no hubo llegadas a ninguna de las porterías, solo una doble ocasión para los visitantes que ni Davo ni Cristian acertaron a marcar ante Diego Rivas.

Tan solo una acción puntual (a balón parado, en un error...) podía cambiar el encuentro. Y, cuando parecía que al descanso se iba a llegar con el empate inicial, una colada de Armental por el centro,  cortada en falta, resultó decisiva. Porque el golpe franco en la frontal del área encontró en Seoane el encargado de lanzarla para que la pelota se colase en el fondo de la portería visitante después de un gran lanzamiento que el meta rival no pudo desviar.

Continuidad
El marcador cambió, pero la manera en la que se desarrolló el juego apenas lo hizo en la segunda parte. La igualdad que se veía sobre el terreno de juego, de hecho, solo podía acabarse como lo hizo en la primera, con una jugada puntual. Y esta llegó poco después de que se completase el primer cuarto de hora del segundo acto, cuando la mano con la que un jugador visitante cortó la acción ofensiva del Racing supuso un penalti que Joselu transformó en el segundo gol.

Al Langreo, mientras, porque empezó a significar su rendición tras todo el esfuerzo realizado hasta entonces. Y en este decorado, un pase hacia el desmarque de Joselu permitió al delantero de Ribeira, solo ante la salida del meta visitante, cruzar la pelota para marcar el tercer tanto.

Solidez por encima de la estética