“Para conseguir algo, hay que entrenar”

Cidade de Narón de tenis de mesa Claudia Canay
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Todos tenemos una lista de cosas por hacer o que, al menos, nos gustaría probar, y más cuando teníamos trece años, hagan memoria. Pueden ser sueños o quizá objetivos más reales encaminados a lograr, precisamente lo que podría parecer imposible. 
Claudia Canay podrá tachar dos de estas tareas “pendientes” en solo dos días. La primera, la borró anteayer con su primer viaje en avión, un debut “en el aire” que llevó a la joven tenista del Narón Tenis de Mesa desde Galicia hasta Barcelona y desde allí hasta Venecia, Italia. Y será precisamente en este país en el que Canay borre otro de los puntos de esta ficticia lista creada para esta página, eso sí, este al alcance de muchos menos de los que pueden subirse a un avión, convertirse en internacional con la selección española. 
Su convocatoria llegó a principios del pasado mes de febrero y para ella, a pesar de figurar en el tercer lugar del ranking nacional infantil y de “coleccionar” más que destacables resultados estatales y gallegos, “no me lo esperaba, fue muy de sopetón”, comenta una Claudia Canay sonriente y transmitiendo una extraña y contagiosa confianza para alguien que está a punto de cumplir 14 años. La internacionalidad de la naronesa no llega como regalo atrasado de una Navidad ya lejana, no. Es fruto de un trabajo propio, de su entrenador Cristóbal Fernández, de sus compañeros y, en definitiva de su club. “Es una recompensa”, afirma la naronesa, “y al mismo tiempo una gran oportunidad, una oportunidad para ir haciéndose un hueco”. 

trabajo
Un sitio que la de Narón ya ha empezado a moldear desde Santa Icía, sede de la entidad, incrementando su calendario de entrenamientos y añadiendo, a las más de dos horas que trabaja por la tarde de lunes a viernes, otra, de siete a ocho de la mañana, con su técnico Fernández. 
“Para conseguir algo hay que entrenar”, sentencia la tenista del Narón, “lo noto, quizá no la primera semana, pero a la larga sí”. A sus trece años, y con Naturales y Ciencias como algunas de sus asignaturas favoritas –“no se lo que voy a estudiar pero seguro que por letras no. Ciencias, ciencias”, asegura–, este esfuerzo extra llega gracias a la conciencia de saber donde está, su buena situación en el panorama del tenis de mesa nacional. “Por esto trabajo”, añade, “sino sería muy agotador”. Sin embargo, la principal preocupación de Canay a la pregunta de qué cosas tendría que mejorar no son cuestiones técnicas, el saque, la recepción, etc. No. “Más confianza en mi misma”, asegura, “cuando me pongo nerviosa se acaba todo”, no tanto en competición liguera como en citas nacionales y, ahora, internacionales.  
Canay, realista, es consciente del nivel que se encontrará en el Open Internacional junior y cadete de Lignano –cita del circuito mundial– que hoy arranca en esta localidad entre Venecia y Trieste. Sabe que todavía le queda mucho camino y durante estos días exprimirá su estancia “aprendiendo mucho y también divirtiéndome”, comenta. La naronesa, que señala a su compañera Belén Sañudo como uno de sus referentes – “siempre me fijaba mucho en ella cuando empecé”–, no mira mucho más allá de mejorar día a día, una estancia en el presente por lo que todavía no se ha planteado el caso de, algún día, llegar a jugar en Superdivisión. “Todavía no he pensado en los próximos años. Sí que quiero seguir jugando. Sería un sueño, pero de momento no me lo planteo”, añade. Unos planes que, admitámoslo, nadie hacía cuando teníamos trece años.

“Para conseguir algo, hay que entrenar”