“Acceder al vivero me ha facilitado mucho las cosas”

Vivero de empresas del CIFP Ferrolterra
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Como a muchos otros jóvenes, la actual crisis económica no le está poniendo las cosas nada fáciles a Jonathan Sanjurjo García en lo que al ámbito laboral se refiere. Tras concluir en 2011 el ciclo medio de Madera y Mueble –unos estudios que siempre tuvo claro que quería cursar– en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Ferrolterra, trabajar un mes en una empresa y medio año de forma autónoma, este joven ferrolano de 23 años se ha convertido ahora en el primer inquilino del recién estrenado vivero de empresas del que desde el pasado mes enero dispone el mencionado centro educativo.
Durante los dos próximos años podrá hacer uso de la instalación y recibir el asesoramiento que necesite de forma totalmente gratuita para continuar con su actividad profesional desde la empresa de montaje de carpintería de obra que él mismo ha montado y que lleva su nombre.

¿Cómo se enteró de la existencía del vivero de empresas del CIFP Ferrolterra?
Fue un profesor del ciclo de Madera que estudié el que, un día que pasé por el centro, me informó de esta alternativa. La verdad es que no había oído hablar de esta posibilidad y a raíz de esto me informé y me pareció una iniciativa bastante buena, ya que puedes contar con gente que te ayuda y te asesora muy bien. A partir de ahí pasé por el vivero para hablar con el tutor del mismo, quien me explicó todo y ya empecé con todo el papeleo necesario. Pensé que iba a ser todo más complicado, pero es muy fácil.

¿Por qué ha optado por trabajar de forma autónoma?
Elegí esta opción porque en vista de que no hay empresas que contraten, a los jóvenes no nos queda otra salida que buscarnos la vida de alguna manera. Y aunque la cosa está difícil, me va saliendo algún trabajo, sobre todo en reformas.

¿Qué le ha facilitado el hecho de instalarte en el vivero?
El vivero está claro que te facilita las cosas y te permite ahorrar toda la inversión que sería necesaria para montar tu propia oficina –en su puesto dispone de teléfono, conexión a internet y el mobiliario propio de una oficina desde donde poder gestionar los trabajos que le vayan surgiendo–. En el vivero tengo mi oficina, en la que atiendo a los clientes interesados en horario de 19.30 a 21.00 horas, aproximadamente. La maquinaria de trabajo ya la tengo, por lo que no he tenido que desembolsar ningún dinero para poner en marcha la empresa.

¿Qué ofrece su empresa que la pueda hacer atractiva para los clientes?
Ofrezco un precio más asequible, ya que estoy comenzando y al ser una persona sola, siempre puedo ajustar más los precios. Espero que la cosa empiece a mejorar, porque el sector está bastante parado al estar tan ligado a la construcción.

¿Cómo afronta esta nueva etapa profesional en su vida?
Con ilusión pero también con incertidumbre sobre cómo irá. Estoy luchando para poder salir adelante aquí, en Ferrol, sin tener que irme a otro país. La situación para los jóvenes está mal, y en esta ciudad todavía peor. Te piden experiencia pero al mismo tiempo no te la dan.

¿Animaría a otras personas a beneficiarse de este tipo de viveros?
Sí, sí que los animaría. El disponer de asesoramiento para diferentes cuestiones facilita mucho las cosas.

“Acceder al vivero me ha facilitado mucho las cosas”