Una victoria con suspense

Fútbol Racing de Ferrol contra Celta B
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Nadie dijo que clasificarse para la fase de ascenso a Segunda fuese fácil. Lo comprobó ayer el Racing en el partido que lo enfrentó al Celta B, un rival situado en la zona baja, que pelea por escapar de los puestos que acarrean problemas para mantener la categoría... pero que demostró que tiene argumentos para complicarle la vida a cualquiera. Si, además, a eso se une que el equipo ferrolano sufrió una jornada desgraciada con las lesiones de sus dos porteros –Camacho tuvo que ser sustituido; Marcos Souto terminó el encuentro cojeando–, así se entienden sus problemas para terminar ganando con bastante menos brillantez de lo habitual.
Que el Racing salió centrado en el partido no solo se notó en las opciones de las que Pablo Rey –con un golpe franco desde la frontal que Rubén Blanco despejó a córner– y Vela –con un disparo solo ante la meta contraria que un defensa desvió “in extremis”– dispusieron en los primeros minutos, que estuvieron muy cerca de ponerlo por delante en  el marcador. Sobre todo se vio en la seguridad defensiva mostrada frente a un rival que saltó al terreno de juego con el ímpetu esperado en una escuadra que se está jugando la permanencia en la categoría, algo que no se tradujo en oportunidades, pero sí en una actitud inquietante.
El empuje racinguista se fue evaporando con el paso de los minutos, especialmente por la inquietud provocada por la lesión del meta Camacho, que tuvo que dejar su sitio al debutante Marcos Souto. El meta cedeirés, de todas maneras, pasó unos primeros minutos relativamente serenos, porque el filial celeste no se acercó a su meta. Por eso, aunque el cuadro verde no tuvo tanta presencia en ataque como antes, el resultado no parecía peligrar antes del intermedio.
Pero lo mejor para el Racing fue que, cuando todo indicaba que se iba a llegar con el empate inicial, un penalti sobre Iosu Villar le brindó la oportunidad de marcharse al descanso en ventaja en el marcador. Porque Manu Barreiro no erró su disparo y, con su decimonoveno gol de la temporada, le dio al cuadro verde el aire que estaba necesitando para desatascar el encuentro y hacer frente a la segunda mitad en unas condiciones mejores.

guion
Las cosas no cambiaron mucho en la segunda parte, sobre todo en lo que se refiere a la presencia ofensiva del Celta B. Por contra, el cuadro verde sí pareció recuperar parte de la insistencia que había mostrado en los primeros minutos del encuentro, aunque le faltó la precisión que necesitaba para traducir sus acercamientos a la portería contraria en goles. Por eso, las ocasiones en las botas de Pablo Rey o Marcos Álvarez –que entró en la segunda parte para darle más velocidad al ataque verde– no llegaron a entrar en  la portería contraria.
Lo exiguo de la renta no permitía mirar el final del partido con tranquilidad. Además, la lesión sufrida por el meta Marcos Souto convirtió los últimos minutos en más heroicos. Y no porque el Celta B tuviese demasiadas ocasiones –un disparo desde fuera del área de Marcos Torres y un balón suelto que casi se cuela en la portería racinguista fueron las únicas–, sino porque el Racing no pudo hacer más que defenderse y contragolpear. Fue así como llegó el segundo tanto, obra de Marcos Álvarez, un gol que certificó un triunfo que tuvo, eso sí, mucho suspense.

Una victoria con suspense