Advierten del riesgo de que los furtivos malogren la nueva simiente de almeja

Un grupo de mariscadores recoge almeja babosa para su comercialización siguiendo los conductos marcados por las organizaciones | aec
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Las cofradías de la ría de Ferrol denunciaron ayer un repunte en el número de mariscadores furtivos en la zona de O Couto. A pesar de que la presencia de estos sujetos ya de por si resulta dañina para la economía de todos aquellos que viven de las especies acuáticas de la comarca, este incremento resulta especialmente peligroso al tratarse de una de las áreas en las que se están plantando simientes de almeja babosa.
El primer aviso fue dado por el guardamar de la cofradía, Francisco Javier Gallego, que detectó entre el pasado lunes y martes cerca de una veintena de furtivos en la zona. Gallego destacó que se trataba de un área cerrada para todos, tengan licencia o no, y que con ello se estaba incurriendo en delitos contra la flora y fauna y contra el patrimonio.
Felix Cerqueira, biólogo de la cofradía de Ferrol, señaló que con la llegada del buen tiempo es normal un incremento de furtivos como el que está viviendo O Couto. Sin embargo, según explica, esa zona está incluida entre las que se está haciendo la siembra. El marisco recién plantado –en este caso 300.000 unidades de 18 milímetros–, necesita que no se le toque, dado que se encuentra en una fase muy delicada y es muy sencillo que acabe muriendo. El biólogo de la cofradía descarta inicialmente que el objetivo de los furtivos sea la propia simiente, pues si bien existe un mercado negro para las mismas es extremadamente raro. Tampoco tiene sentido la captura para el consumo, dado que la especie en ese estado es demasiado pequeña y, a todas luces, inadecuada para el consumo humano. La teoría más plausible en este momento es que las capturas de los furtivos poco o nada tienen que ver con las propias simientes, aunque no por ello su actividad resulta menos dañina.

Un esfuerzo por parte de todos
Por su parte la patrona mayor de la cofradía de Ferrol, Isabel Maroño, aseguró que entendía las dificultades económicas a las que se enfrentaba mucha gente que practica el furtivismo, pero que no por ello resulta excusable. Maroño señaló que la iniciativa de plantar este millón de simientes de almeja –con la colaboración de Reganosa y la estación de Biología Marina de A Graña– era un plan de futuro, un esfuerzo por parte de todos los mariscadores de la ría para rehabilitar el entorno y así poder ganarse mejor la vida de cara a próximas temporadas. La patrona mayor afirma que en este caso no se está hablando solamente de pérdidas económicas, sino del daño que se le está haciendo a la especie.
El furtivismo es una de las mayores problemáticas a las que se enfrentan las cofradías en su día a día. Desde aquellos que se ganan la vida con ello, hasta los simples paseantes que se apropian de un par de kilos en las playas de interior, son inconscientes de que con sus acciones se ataca tanto al ecosistema como al trabajo diario de todos los cofrades. l

Advierten del riesgo de que los furtivos malogren la nueva simiente de almeja