Idiomas | Los beneficios de sumergirse de forma temprana en la lengua de Shakespeare

En Kids&Us ofrecen clases a partir del año de vida y su método está pensado para acompañarles hasta los 18 | jorge meis
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“Tu hij@ es un disco duro vacío esperando una entrada constante de datos que absorberá sin ninguna dificultad”. Con esta premisa, academias de inglés como la naronesa Pequebabies (Santa Tecla, 12) organizan su metodología en función al aprendizaje natural del niño y empiezan a enseñar el idioma a partir de los 4 meses de vida. “Es cierto que parece que no hacen mucho más que mirar y sonreír, pero la verdad es que están observando y escuchando. A esa edad ya se aguantan solos e interactúan y se puede jugar con ellos...”, indica la directora de este centro, Teresa Méndez, el primero de la zona que abrió sus puertas a bebés y pionera en permitir y fomentar que los padres asistiesen con sus hijos a las clases.
Esta inglesa de padres gallegos que lleva seis años con la iniciativa, sabe por su propia experiencia que “cuanto antes se empiece, mejor”. “Soy bilingüe y, al menos que lo mencione, cuando hablo en castellano poca gente cree que soy inglesa. Cuando hablo en inglés, poca gente cree que hablo castellano. Esa es la ventaja de estar expuesta a ambos idiomas desde el mismo momento de nacer con cariño y ganas”, explica.
Pequebabies organiza los grupos de pequeños hasta un máximo de 4 y, actualmente, cuentan también con niños de 11 y hasta 15 años. Para estas edades más adultas, los viernes ofrecen clases de refuerzo de las actividades escolares totalmente gratuitas. Con los bebés, las profesoras –todas nativas– enseñan a través de la diversión y todas las actividades son estudiadas para poder captar la atención de los más pequeños y siempre al ritmo adecuado de cada uno.
Méndez también señala el cambio de mentalidad en los padres a la hora de tratar el tema del inglés, ya que “antes solo se apuntaba a los niños para aprobar. Y eso es un handicap, porque se le sigue dando más importancia a la nota que a la comprensión y, en el futuro, esto último es lo realmente importante”.
En Kids&Us (República Argentina, 2-4) también defienden el “cuanto antes, mejor” y enseñan a niños a partir de un año, porque “tal y como tenemos definido nosotros nuestro método, lo que buscamos es que los niños interactúen”, comenta el director del centro que este año se encuentra en mitad de su segundo curso, Juanjo Amarelo.

En esta academia cada edad tiene diseñado un aprendizaje específico y con un periodo de adaptación; así, cuando tienen un año, los padres les acompañan, cuando tienen dos van el primer trimestre y a partir de los tres años ya van solos. En las sesiones, que tienen una duración de 45 minutos (hasta los 2 años), se llevan a cabo una media de entre 15 y 17 actividades distintas –de 2-3 minutos de duración cada una–, planificadas por el departamento pedagógico que lleva “15 años analizando y mejorando el método”. A partir de los 3 años, se incorpora además un nuevo material, el “sticker book”.
Además de las clases, las sesiones se apoyan en un cd o una app con cuatro pistas y “lo que le pedimos a los padres es que le pongan una –que contiene las canciones y diálogos que acompañan la mayoría de actividades de la clase– en casa una vez al día. Es un refuerzo diario y también un estímulo porque cuando llegan aquí lo contextualizan”, explica Amarelo, que añade que en las clases, lo que se trata, son “cosas cercanas a su edad madurativa”, como dejar el chupete o el pañal, pero en inglés.
“Cogemos niños de 1 a 7 años pero, desde que estás con nosotros, el método está pensado para acompañarte hasta los 18 años”, indica, al mismo tiempo que señala que a partir de los 8 o 9 años no suelen coger niños, salvo casos especiales, “porque el cerebro ya empieza a cambiar y, aunque aprenden, lo hacen de forma diferente, empiezan a traducir... por lo que, a no ser que venga de nuestro método o de algo parecido, o tenga una base de altas competencias –hacemos una prueba–, no siempre se podría adaptar y si algo no funciona preferimos no hacerlo”, asegura.
Amarelo también destaca que “Kids&Us no va a ser nunca un refuerzo del cole” y que lo que busca es “crear un universo de estímulos, a través de cuentacuentos, talleres de cocina, aplicaciones gratuitas para tablets y móviles, capítulos de dibujos animados... para que los niños vean que el uso del inglés no solo es para venir a clase y punto”.
Los 3 años es la edad mínima con la que trabajan en English Connection (Soto, 6), donde su directora, Nicole Kunz, defiende que la inmersión lingüística temprana, “porque el cerebro se adapta mejor que si lo dejas pasar, tiene mucha más facilidad a la hora de aprender de forma más rápida”, asegura esta políglota alemana, que habla inglés, castellano, catalán y gallego.
Las marionetas, juegos, bailes y actividades específicas propias de la fecha como Navidad o Carnaval, son parte fundamental del día a día de los pequeños alumnos de esta academia ubicada en el barrio de Esteiro. “Al principio, ellos siempre contestarán en español, pero es parte natural del proceso. Tenemos una rutina fija con 5 minutos de juego, una canción de introducción, donde hablamos del tiempo y de sus emociones... y luego ya nos metemos de lleno en la clase con vocabulario y fichas”, explica Kunz.
En el caso de los adultos, a quienes también va dirigido este centro, la mayoría de los alumnos son estudiantes o trabajadores que lo necesitan para sus empleos; “ahora manda la obligación más que el propósito como antiguamente”, destaca la directora de English Connection.

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