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Microbiología certifica su calidad

josé andrés agulla es el responsable del servicio de microbiología del área jorge meis

El servicio de Microbiología ha sido el último del Área Sanitaria en demostrar su calidad con la consecución de la certificación ISO 9001-2008. Una calidad que ya existía, pero que ahora está documentada y protocolizada.
El responsable del servicio, José Andrés Agulla, se muestra satisfecho de este certificado de calidad, que se ha visto facilitado, indica, por la estructura de trabajo que ya venían desarrollando antes del reconocimiento oficial.
El proceso no ha dejado por eso de ser laborioso, en cuanto a que ha requerido de una gran implicación de los trabajadores del servicio, 24 en total –con una supervisora y una celadora compartidas–. De todos ellos ha destacado Agulla su  profesionalidad, sobre todo en unos momentos de crisis donde la recompensa es el propio trabajo y la satisfacción de haberlo realizado lo mejor posible.

La ISO no es en sí misma el objetivo, el sistema de mejora
es continuo


El proceso para la consecución de la ISO 9001 ha supuesto “un esfuerzo grande a la hora de normalizar los procedimientos que llevamos a cabo”, explica, por eso el papel de la Unidad de Calidad es importante. Ha sido necesario revisar todos los procedimientos uno a uno y adaptarlos a una normativa  de calidad. Así, todos aquellos flecos que no figuraban por escrito hubo que detallarlos porque, indica Agulla, “tiene que haber constancia de todo, y todas las personas que participan en los procesos tienen  que dejar su trazo”. De este modo, se pueden seguir los pasos o trazas de cualquier muestra, desde que entra hasta que sale del laboratorio.
El trabajo implica que el personal se acostumbre a unas rutinas diferentes, a firmar cada entrada o salida y a registrar todo lo que se hace en los sistemas informáticos.
Una vez que se crea esta “cultura de calidad”, se forma al personal y ahí tiene un papel relevante la Unidad de Calidad que le da formato a todo lo que se hace en el servicio. Es esta unidad la que realiza la auditoría interna, “comprobando que todo lo escrito corresponde con la realidad”, explica José Andrés Agulla. Cuando esto concluye, se realiza un informe en el que figuran los posibles aspectos que hay que corregir. El siguiente “examen” corre a cargo de un organismo externo, la  compañía con la categoría de auditora, encargada de certificar  que realmente se cumple con el sistema de calidad, tras un análisis que puede durar dos o tres días.
Aunque todos han aportado su grano de arena, hubo un equipo centrado en el trabajo diario dirigido a la certificación. Además de José Andrés Agulla forman parte de él Susana Méndez, Aurora Cortina y Marián García Saavedra.
Pero con la ISO 9001 en la mano no ha concluido el trabajo. El “sobresaliente” en calidad es  solo temporal, de ahí que el trabajo continúe día a día en este servicio.
Agulla asegura que para los profesionales es un reto, primero  porque hay que conseguir pasar la auditoría y, segundo, porque a la hora de trabajar  “hemos comprobado que la gente que participa se hace más consciente de la importancia de su trabajo, se da uno cuenta de que funciona el trabajo en equipo, que todos somos importantísimos, desde el que recoge la muestra hasta que el que encarga el informe”.
De este modo, aunque la obtención del certificado no quiere decir  que el trabajo sea diferente, sí se hace de forma más homogénea, apunta el responsable de Microbiología.
Otro aspecto en el que esta valoración cambia el hacer diario del servicio es en el afán de mejorar. Agulla explica que el equipo trabaja con una serie de indicadores para mejorar el producto final. Estos, se revisan periódicamente y así se entra en un sistema de mejora continua, que es el auténtico fin, ya que el objetivo último no es solo la certificación.
Los indicadores pueden abandonarse una vez se cumplan y colocar otros, que sirvan de nuevos retos. Puede haber diez, quince o veinte indicadores, lo que hace que haya que estar siempre pendiente y registrar cada paso para que se cumplan esos compromisos adquiridos.
Contar con la certificación de calidad es evidente que puede ser muy positivo para el equipo de trabajo pero también el usuario, el paciente, se ve beneficiado, porque puede tener la seguridad de que sus análisis microbiológicos se harán en un sitio homologado y certificado, tal y como comenta José Andrés Agulla.
Además, explica, sirve de un apoyo para otros servicios del hospital. Por ejemplo, “si toman parte en estudios de investigación sobre algún aspecto, al estar certificados nosotros, les es más fácil participar”, comenta el responsable de la unidad.
Quien día a día sí percibe las mejoras en calidad, son los médicos o enfermeros. Agulla explica que a ellos se les hacen encuestas de satisfacción para ver cómo está funcionando el servicio. Los centros de salud de toda el Área tienen también que dar su opinión, teniendo en cuenta que la unidad de Microbiología atiende a todos los centros de los más de veinte concellos del Área Sanitaria. Las observaciones de todos estos sirven también para continuar mejorando.

Microbiología certifica su calidad

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