El Chuac supera los 6.000 trasplantes tras marcar un nuevo récord en 2018 con 261 operaciones

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El Chuac sigue escribiendo cifras históricas en su historial. Los 261 trasplantes realizados convierten 2018 en el año en que más operaciones de este tipo se dieron, y lo colocan de cuarto en un ránking nacional encabezado por el Vall d’Hebrón de Barcelona, La Fe de Valencia y el Virgen del Rocío, de Sevilla, con camillas de quirófano exclusivas para ello. Contó el coordinador de trasplantes, Fernando Mosteiro, que ellos juegan en otra liga sin reservados, pero con un ritmo que les llevó el pasado enero a los 6.000 desde 1981. Hoy están en 6.021. En Galicia, se superan los 8.000, así que los de As Xubias representan más de dos tercios de la tarta.


En el balance que presentaron ayer, no solo es positiva la cantidad sino el porcentaje de negativas familiares, que bajaron hasta el 6,67%, debajo de la media nacional, que está en 14,8%, y muy lejos del 20% que se registraba hace no mucho. Que sea un hospital urbano tiene que ver en este tanto por cien, explicó el responsable, que lo hizo alejarse de ese concepto de no profanar el cuerpo. De ahí que subieran el total de donantes, que se situó en el centro en 42. 


Y es que las mismas tasas que ponen de primera a España como el país que realiza más veces este gesto, un total de 48 donantes por millón de población, se van a Galicia a los 43 y escalan en el Chuac hasta los 76,4, unos 28 puntos por encima de la estatal que ya de por sí es muy positiva. 

La edad media del que cede su órgano se incrementó. Llega a los 59,2 años frente al de hace años, que no había cumplido los 40. Si bien la mayor parte venían de personas fallecidas en la carretera, en la actualidad los que no mueren en el acto se suelen salvar y le dan un giro al banco de vísceras, que procede de accidentes cerebrovasculares, isquémicos o hemorrágicos. 


También son de personas con pronóstico muy severo y que deciden, ellos o sus familiares, adelantarse al final que “sería pronto, en cuatro, cinco o 20 días”. Su situación es irreversible y por eso, se programa el final y el trasplante en asistolia. Esta técnica supone el 25% del conjunto. Los datos no pueden ser mejores, dijo Mosteiro, por lo que solo espera que 2.019 sea parecido. De los 261 practicados el año pasado, 35 fueron cardíacos, “un 48% de ellos de urgencia cero” y con resultados de supervivencia “mejores que los de otros equipos”. Pulmonares se realizaron 33, un 42% de los dos que implica más mejorías para el paciente. Los hepáticos se incrementaron en número un 13% hasta alcanzar los 70, la cifra más alta de la historia, de los que 29 se realizaron en asistolia controlada. 


El total se completa con 131 renales, 26 de donante vivo lo que favorece una cohesión social, es más, Mosteiro señala que este vive incluso más que los que tienen dos riñones, en parte porque se cuida. 

Listas de espera
Las listas de espera llevan al hospital a demandar diez corazones, 14 pulmones, cinco hígados, 248 riñones y nueve páncreas. Donaciones corneales se materializaron 105 y esto permite que no haya demora en la operación. Por su parte, se trasplantaron 52 médulas óseas, de los que 25 fueron autólogos, es decir, de “yo me dono a mí mismo”, doce alogénicos de parientes y 15 de personas que no son de la familia.


Una de las razones de la subida de donantes es que no solo se detectaron en la UCI. Urgencias y Neurología, servicios donde antes no se contemplaban donaciones orgánicas, sumaron trece en los doce meses.


El objetivo para este ejercicio es seguir trabajando en recabar más órganos aptos más allá de los críticos y continuar con la asistolia ya no solo en el Chuac, sino también en los demás centros gallegos. Las campañas de concienciación serán otro punto importante, sobre todo, en los colegios dirigidos a chavales de doce a 16 años para provocar un cambio en la conciencia de niños y padres.

El Chuac supera los 6.000 trasplantes tras marcar un nuevo récord en 2018 con 261 operaciones