“Una de nuestras líneas de investigación actuales tiene que ver con el origen del pan”

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Que desde hace tres años no hayan podido desplazarse a Siria para continuar con sus excavaciones no quiere decir que el PAMES esté paralizado. Ni mucho menos. La actividad continúa entre laboratorios, archivos y museos, a la par que surgen nuevos frentes objeto de estudio. Todos en el Próximo Oriente, en la cuna de la civilización. Porque para Juan Luis Montero Fenollós, la arqueología, además de su profesión, es una forma de vida.

¿Qué balance hace del PAMES después de siete años de campañas?
El balance se positivo. Pero el proyecto no está paralizado. No está activo en campo, porque no podemos excavar, pero estamos exprimiendo hasta el último milímetro todas las muestras y análisis, que están aportando datos muy interesantes. Han sido siete años que han aportado muchísima información que ahora estamos estudiando. Estamos inmersos en la realización de publicaciones, asistencia a congresos y estamos trabajando en varias líneas de investigación.

¿Nos podría avanzar algo en este sentido?
Una de las que estamos estudiando, y que es muy vanguardista por emplear métodos y técnicas que nunca se habían aplicado a este tipo de estudios, tiene que ver con el origen del pan. El pan con levadura como alimento y también como nuevo elemento cultural. Estamos haciendo análisis en laboratorio porque en nuestras excavaciones hemos encontrado un tipo de recipiente cerámico que aparece a miles y que nadie sabe para qué servían. Nosotros analizamos los restos que estaban adheridos sobre las paredes de estos cuencos y parece que estamos encontrando indicios de que podrían ser utilizados para hacer pan con levadura. 

También están intentando reconstruir este tipo de cuenco..., ¿con qué objetivo?
Vamos a intentar reconstruir cómo se fabricaban estos cuencos con el propósito de ver las dificultades y establecer nuevas hipótesis. Y para ello estamos trabajando con un taller de alfareros de A Coruña, intentando reconstruir la fabricación de los cuencos, el método, la técnica, la cocción, la temperatura y las dificultades, y luego intentaremos fabricar el pan con levadura en estos cuencos, para demostrar, por lo menos, que es viable.

¿Volverán a Siria?
Nosotros queremos volver a Siria cuando podamos, porque no hemos cerrado nuestro proyecto allí, está inconcluso. Pero como arqueólogos e investigadores queremos seguir trabajando, y nuestra zona es el Próximo Oriente, porque es una zona clave en muchos sentidos desde el punto de vista arqueológico e histórico.

Por ello están planteando ya nuevos proyectos...
Sí. Y además hemos barajado muchas posibilidades, que van desde los Emiratos Árabes, Irán, Palestina y Líbano. Ya estamos trabajando en dos hipótesis fuertes. Una es la de Palestina, un proyecto conjunto con otras universidades. Sería en Hebrón, a 25 kilómetros al sur de Jerusalén, a donde iremos a principios de junio para ver la viabilidad in situ porque es una zona muy compleja. Se trata de un yacimiento que ya tenemos localizado, identificado, y muy interesante.

¿Y la otra opción?
La otra sería en el Líbano, en la costa. Hemos hablado ya con las autoridades del país del ámbito de la arqueología y no nos han dicho que no, nos han dicho que van a valorar nuestra solicitud. Sería un proyecto vinculado a arqueología de salvamento, a un yacimiento que esté afectado por el brutal y agresivo desarrollo urbanístico que está destruyendo muchos de estos yacimientos. n p.c.r.

“Una de nuestras líneas de investigación actuales tiene que ver con el origen del pan”