La Cámara de Ferrol enfila el camino de la liquidación tras 115 años de vida

edificio de la Cámara de Comercio
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La Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Ferrol, que hace 115 años se creó por iniciativa de un grupo de empresarios de la zona, enfila en este 2015 el ejercicio de su liquidación. La ley de medidas fiscales que la Xunta acaba de poner en vigor dibuja la hoja de ruta que seguirá la entidad hacia su desaparición después de que el proceso electoral abierto por una gestora se cerrase sin candidatos. Con toda probabilidad, alguna otra de las nueve cámaras gallegas correrá la misma suerte en esta etapa dirigida a garantizar un  nuevo mapa de entidades eficientes y solventes.   
El capítulo IX de la Lei de Medidas Fiscais e Administrativas, dedicado a las cámaras de comercio, indica que en el proceso de liquidación han de establecerse las medidas necesarias para garantizar que las personas físicas y jurídicas del ámbito territorial siguen recibiendo los servicios propios de estas entidades. Para ello, el administrador designado abrirá un plazo de diez días “para que las restantes cámaras de Galicia realicen propuestas” que serán valoradas teniendo en cuenta los principios de viabilidad, solvencia y proximidad. La Cámara de A Coruña parece la principal candidata para hacerse cargo de la demarcación de Ferrol, pero habrá que ver si en su propuesta se incluye o no el mantenimiento en la ciudad naval de alguna oficina de atención a los empresarios.
La legislación exige únicamente la presencia de una Cámara de Comercio por provincia y establece que los únicos ingresos que tendrán serán los que generen por la prestación de servicios, las rentas o productos de su patrimonio o las aportaciones voluntarias. La Xunta, que mantiene su papel como administración tutelante, también aclara que no asume responsabilidad alguna respecto a las pérdidas de las cámaras, de las cuales estas responderán únicamente con su patrimonio.
También quedan fuera de la tutela, señala el texto, las relaciones laborales y por tanto los trabajadores. Después de que el que ha sido secretario de la entidad durante más de 25 años, Antonio González, haya conseguido la resolución de su contrato por vía judicial, quedan en Ferrol siete trabajadores con ocho nóminas impagadas que se convertirán, con toda probabilidad, en las víctimas más directas de la extinción. En un reciente comunicado, la Asociación de Personal de las Cámaras de Comercio denunciaba el “olvido” de la nueva ley y recordaba que para garantizar los servicios, como se pretende, será necesario el personal. Recordaba, además, que a la situación actual se llegó tras años de falta de control por parte de la Xunta, administración que al fin y al cabo daba el visto bueno a las cuentas de cada ejercicio.
La supresión de la cuota cameral que el Gobierno de Zapatero dictó vía decreto en 2010 cogió a la Cámara ferrolana con un nivel de endeudamiento muy alto. La entidad, cuya presidencia fue ambicionada un año antes por Xoán Gato y Francisco Cruz en las elecciones más participativas de su historia, pasó a ser la patata caliente de la que todos huyeron. Gato se marchó por motivos personales a finales de 2012 y en noviembre de 2013 lo hicieron la siguiente presidenta, Ana Prego, y los vocales que quedaban en el pleno tras una convulsa etapa en la que ya había habido deserciones.

sin responsabilidad en fimo
La ley de medidas fiscales publicada por la Xunta autoriza a las cámaras de comercio a participar en asociaciones, fundaciones o sociedades civiles o mercantiles, pero deja bien claro que ello “no implicará, en ningún caso, la asunción de responsabilidad alguna, ni principal ni subsidiaria, por parte de la administración de la Comunidad Autónoma de Galicia”. El artículo puede aplicarse al caso del Consorcio Pro-Feiras e Exposicións (FIMO) en el que la Cámara de Ferrol sigue ostentando el 55% y de cuya suerte la Xunta se ha lavado las manos. Cabe recordar, al respecto, que el Concello ha podido recuperar la propiedad con el único apoyo de la Diputación Provincial, pese a su intención inicial de implicar al gobierno gallego en el futuro del recinto ferial.

La Cámara de Ferrol enfila el camino de la liquidación tras 115 años de vida