Un convenio con recortes y sin garantías

Asamblea y Manifestacion de Navantia
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El astillero de Ferrol va camino de conventirse en el único del grupo Navantia cuyos trabajadores dan un rotundo “no” al convenio colectivo que plantea la empresa. CCOO, CIG y USTG han rechazado el preacuerdo que el pasado día 10 ratificaron en Madrid cuatro delegados de CCOO –el representante de la ría, Ignacio Naveiras, no firmó– y tres de UGT, configurando un primer núcleo de oposición dentro del grupo a un acuerdo de recortes que no concede ninguna garantía de empleo a partir de enero.
En esta toma de posiciones previa a la de los trabajadores en el correspondiente proceso asambleario destaca la negativa de CCOO de Ferrol a firmar, oponiéndose a la postura del resto de los delegados del mismo sindicato en la comisión negociadora del convenio. Ignacio Naveiras lo explica por la libertad que adquiere la empresa para trasladar a los trabajadores entre diferentes zonas geográficas, por la ausencia del comprometido documento sobre la industria auxiliar y por la falta de garantías de empleo. El responsable de la sección sindical de CCOO en Ferrol señala, además, que la negociación colectiva “perde sentido” en un momento en el que se está trabajando en el nuevo plan industrial y en el que el ministro Morenés ha comenzado a hablar de crear un nuevo grupo de defensa mediante la fusión de Navantia, Indra e Isdefe.

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El preacuerdo establece para este 2013 una subida salarial del 0%, tras dos ejercicios en los que la caída de los costes salariales alcanzó casi el 10%, y mete la tijera en los derechos sociales, un capítulo a priori más “sutil” que el de los sueldos pero que tiene directa repercusión en la nómina y que, de hecho, representó en 2010 en torno al 26% de los gastos de personal del grupo.  
Desaparece el paquete de Navidad, un pago en especie consignado en los sucesivos convenios colectivos del grupo público que beneficia no solo a los trabajadores en activo, sino también a unos 11.000 pasivos. Entre el astillero de Fene y Ferrol se repartían cada año más de 13.000 cestas valoradas cada una en más de 50 euros. Los contratos para el suministro del paquete beneficiaban habitualmente a alguna empresa de distribución de la comarca.
Desaparece también la compensación que recibían los trabajadores del astillero de Ferrol por la supresión del economato. En el presente 2013 se les pagará por este concepto 607,07 euros, la misma cantidad que en el pasado 2012, si bien el importe no se irá actualizando como ocurría hasta ahora. Esta medida afecta también a los prejubilados hasta los 60 años.
Se suprime igualmente la aportación de comedor, que se sustituye por una compensación de 149,61 euros, la misma cifra de 2012. En el caso del astillero de Fene, donde siguen funcionando ambos servicios, se establece una comisión para negociar “la viabilidad futura” del economato y se fija en tres euros la cantidad que deberá pagar cada operario por el comedor, un servicio hasta ahora gratuito.
Navantia suprime la aportación al Grupo Empresa Fene y establece que “se fijará un fondo”, aunque sin especificar su cuantía, para ayudas de estudio. Esta partida, concreta el texto, tampoco se revalorizará en el futuro.
El acuerdo contiene, además de estas medidas de recorte puro y duro, otras dirigidas a flexibilizar las condiciones laborales, en lo que podría traducirse como el primer acto de la introducción de la nueva “cultura de costes” propugnada por Navantia. Aumenta la jornada anual, de 1.676 a 1.692 horas, y se implanta un nuevo régimen de tiempo por tiempo que permite a la empresa minimizar las situaciones de falta de actividad y atender a las puntas de ocupación.
Además de cambios en las movilidades funcionales y geográficas, dirigidos a apuntalar esa flexibilidad que requiere Navantia, desaparecen las antiguas asimilaciones –el ascenso automático de categoría cada ocho años que se aplicaba hasta ahora– y se sustituyen por un pago mensual de 140 euros, al que ya no tendrán derecho las futuras incorporaciones.

el artículo 19
A todo lo anterior se sumó a última hora la negativa de Navantia a garantizar que durante el próximo año no aplicará ningún expediente de regulación de empleo. El preacuerdo incluye este compromiso en el artículo 19 pero introduce en el segundo que “en caso de extensión de la vigencia del convenio” este quedará sin efecto. Así, los trabajadores solo apartan la amenaza del ERE hasta el 31 de diciembre.   
El pacto social es uno de los tres remedios que el presidente de la SEPI, Ramón Aguirre, prescribió para el grupo público de construcción naval, junto con la inyección de fondos y el plan estratégico. De este último solo se han apuntado líneas muy generales como el cambio de “la cultura y la forma de trabajar” o la implantación de procesos “con orientación al coste”.
De momento solo el astillero de Cádiz ha puesto fecha, la del próximo martes, para someter a la asamblea de trabajadores el preacuerdo de convenio colectivo. Tanto en Cartagena, donde también hay una corriente opuesta al acuerdo, como Ferrol y Fene, han decidido esperar.

Un convenio con recortes y sin garantías