La vía rápida para la detección de cáncer se extendió a 1.180 personas

Hospital Marcide Nueva máqina resonancia magnética
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La vía rápida impulsada por el Área Sanitaria de Ferrol para acelerar la asistencia de pacientes con sospecha de padecer cáncer atendió en 2019 a un total de 1.180 personas, 111 menos que el año anterior. 

Este procedimiento, que implica a equipos multidisciplinares integrados por especialistas en estas patologías, está concebido como un circuito asistencial cuya finalidad es que el tiempo que transcurra entre el diagnóstico de sospecha y la primera actividad terapéutica no sea superior a un mes. 

Actualmente existen vías rápidas para siete tipos de cáncer, los más frecuentes: pulmón, colorrectal, mama, próstata, melanoma, vejiga y cabeza y cuello. Para todos ellos existen comités que han establecido caminos clínicos o protocolos concretos para tratar los casos desde la primera sospecha –que puede saltar en una consulta con un especialista o en el médico de cabecera, o también en Urgencias– hasta, en el caso de que se confirme el diagnóstico, el tratamiento. 

La implantación de este programa permite acortar la espera de los pacientes para conseguir que el diagnóstico se haga lo más rápido posible, estableciendo criterios organizativos y estándares de atención, creando comisiones de tumores y desarrollando protocolos específicos. De esta manera se consiguen, explica la Xerencia Integrada de Ferrol, mejoras en lo que respecta a los tiempos de respuesta y se evita la duplicidad de pruebas. 

En ese sentido, la implementación de estos caminos rápidos busca, además de reducir los tiempos entre la sospecha de enfermedad y la primera atención terapéutica, mejorar la calidad de vida de los pacientes y aumentar su esperanza de vida, así como potenciar la accesibilidad, la coordinación asistencial y la comodidad y la información del paciente.

El de mama, con más casos 
En 2019, el número de personas incluidas en las vías rápidas descendió ligeramente –un 8,5%– con respecto al año anterior, aunque no en cada uno de los siete tipos incluidos en el programa. Así, en el caso del de mama –que es al que más personas llega– se pasó de las 337 en 2018 a las 341 el ejercicio siguiente; en el de melanoma, que es el que más creció, de las 70 a las 102; y en el de próstata, de 141 a 149. En el resto descendió ligeramente, salvo el colorrectal, que en 2018 atendió a 305 posibles diagnósticos y en 2019 a 186.

Los pacientes con “alta sospecha” son seleccionados por los profesionales de los centros de salud y de los hospitales. Una vez que se activa la alerta en función de una serie de criterios, se les realiza una prueba complementaria –que difiere según el tipo: endoscopia digestiva, broncoscopia, TAC o mamografía– y se inicia el plan terapéutico –quirúrgico o médico– en menos de un mes. 

Con estas vías rápidas se evita la demora diagnóstica y se favorece el control del avance de los estadios en el que ese encuentre el tumor mediante la protocolización de las pruebas diagnósticas asociadas.

La vía rápida para la detección de cáncer se extendió a 1.180 personas