Ferrolterra afronta una nueva época de sequía tras la botadura del “Stalwart”

Navantia botadura del segundo AOR Nuship Stalwart
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El pasado viernes tuvo lugar en las instalaciones de Navantia Ferrol la botadura del “Nuship Stal-wart”, el segundo de los dos buques AOR –Auxiliary Oiler Replenishment– encargados por la Armada australiana en 2016.


Pese a tratarse de un hito digno de celebración, el evento también marca el inicio de un período de sequía productiva que, de no solventarse con un nuevo contrato de última hora, supondrá más de dos años de falta de carga de trabajo en las factorías ferrolanas hasta el inicio, a finales de 2021 o principios de 2022, de la construcción de las fragatas F-110.


Una de las posibles soluciones que se están barajando para paliar la situación partiría de la fabricación de un nuevo buque AOR como los australianos para la Armada española. Esta nave serviría para sustituir al ya veterano “Patiño” (A-14) –pese a que todavía no ha alcanzado el final de su vida útil– y no requeriría labores de ingeniería, por lo que se podría comenzar con los trabajos de forma inmediata.

El problema, no obstante, reside en que el actual Gobierno permanece en funciones al no haber alcanzado un acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez, haciendo por el momento imposible una nueva orden de ejecución.


Tanto Navantia como la Armada española señalaron recientemente que ya mantuvieron encuentros para concretar la posible construcción de este nuevo AOR, apuntando el grupo naval público que tan solo necesita recibir el aviso para iniciar los trabajos; sin embargo, hasta que se cuente con un ejecutivo definitivo, dicha afirmación no podrá ser considerada más que una mera declaración de intenciones.

Obras y contratos
Durante la celebración de la botadura del buque australiano, la presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, realizó dos anuncios fundamentales para el futuro de las factorías de la ría que, si bien por el momento no palian la situación, sí suponen un merecido balón de oxígeno para los trabajadores de los astilleros. Por un lado, pese a no dar fechas, De Sarriá confirmó el contrato para la construcción en Fene de 62 jackets para Iberdrola.


A pesar de que fuentes cercanas al proyecto habían certificado que este era una realidad, ni la eléctrica ni el grupo naval se habían pronunciado oficialmente sobre el mismo. Así, este nuevo contrato supondrá carga de trabajo durante más de un año para las instalaciones fenesas, especialmente para su industria complementaria. En cuanto a Ferrol, la presidenta del grupo naval hizo pública la inversión de 160 millones de euros para el inicio de la transformación del astillero en el modelo 4.0, lo que dará empleo a cerca de 700 personas durante los próximos cinco años y adecuará las instalaciones para la construcción de las F-110.

Esta noticia resulta altamente interesante dado el bloqueo institucional del proyecto; pese a contarse con los fondos, los diferentes organismos de gobierno estatales no lograban alcanzar un acuerdo sobre quién debía responsabilizarse de las diferentes facetas del proyecto. Hacienda, Fomento y Defensa consideraban que esta iniciativa no entraba en sus competencias, pese a que las diferentes fases de la misma implicaban la colaboración entre todas ellas. Sin embargo, pese al anuncio, aún quedan en el aire muchos detalles de esta transformación, como qué áreas abarcará, si incluirá un dique flotante, o hasta qué punto el proceso de automatización afectará al futuro laboral de los operarios de las instalaciones. De esta forma, se espera que estas dudas sean resueltas por parte de Navantia en las próximas semanas.

Contratación
Si bien la carga de trabajo es el punto de mayor importancia al que se tendrán que enfrentar los empleados de las factorías durante los próximos meses, también resulta importante destacar el último proceso de incorporación de personal anunciado la semana pasada por Navantia y que se encuentra, de momento, paralizado.


Como parte del objetivo de rejuvenecimiento de la plantilla recogido en el Plan Estratégico, el grupo naval público anunció a inicios de semana un proceso de contratación de 127 profesionales “junior” –85 operarios y 42 técnicos superiores con menos de tres años de experiencia–, a la que en pocos meses se sumarán otros 55 veteranos.


La parálisis, pese al cruce de acusaciones desde la parte social, tiene como objetivo limar asperezas en el pliego de contratación, especialmente a la hora de clarificar y especificar las diferentes titulaciones exigibles para cada posición. Tal y como se manifestó desde los sindicatos y el comité de empresa, las nuevas bases estarán listas en breve, por lo que únicamente serán necesarias algunas reuniones más del comité de contratación y que Navantia ratifique desde Madrid el futuro documento.

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