José Ferrer de Couto

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José Ferrer de Couto nació en Ferrol el 14 de Julio de 1820, siendo uno de los trece hijos de Manuel Vicente Ferrer, Subteniente de Infantería de Marina, y Manuela de Couto. Ingresado en la Academia de Guardiamarinas y Pilotos de Ferrol, durante la Primera Guerra Carlista, se alistó en las fuerzas realistas, saliendo a campaña en Septiembre de 1835, con 15 años de edad, en una columna de Infantería de Marina, siendo su padre ayudante del Comandante Juan Bautista Michelena.

Nombrado Subteniente en abril de 1837 y ascendido a Teniente en mayo de 1839, Ferrer de Couto luchó contra las fuerzas carlistas en Castilla, Aragón, Valencia y Cataluña. En octubre de 1843 pasó destinado a Madrid, licenciándose el 31 de diciembre de 1844 tras nueve años de servicio. 

El año 1842 José Ferrer publicó un tomo poético “Horas de mal humor” y el año 1843 publicó en Madrid “Moral del Ejército”, dando normas para que los militares no se entrometiesen en política, obra que le ocasionó serios problemas y aceleró su licencia del Ejército el año 1844. A principios del año 1845 contrajo matrimonio con Isabel Conchuela de la Oliva, nacida en San Juan de Puerto Rico, donde su padre era Auditor de Guerra. Tuvieron una única hija, María del Carmen, nacida el año 1861 en Madrid.

Entre los años 1846 y 1850 José Ferrer publicó en Madrid varias obras de historia militar:            “Álbum del ejército español”, “Historia de la infantería española” e “Historia de la Marina Real Española”. El año 1851 publicó una “Historia del combate naval de Trafalgar”, dedicada a su padre Manuel Vicente Ferrer y a su abuelo Domingo Ferrer, presentes en la batalla. Se trata de una obra de gran interés, una de las más objetivas y precisas sobre dicho combate.

En Noviembre de 1851 volvió al servicio activo, destinado a la Capitanía General de La Habana, para informar sobre la situación de la isla de Cuba. De vuelta en Madrid, el año 1852 publicó “Trabajos histórico-políticos en vindicación de España”, primera obra de su amplia producción sobre las colonias de España en América. Después de una estancia en Portugal causó baja definitiva en el Ejército en Abril de 1857 con el empleo de Comandante de Caballería, 

Ferrer de Couto viajó luego a París, Londres y Ultramar, entrevistándose con personalidades europeas y españolas, informando a la Corona y escribiendo en la prensa en defensa de la política española en Ultramar. El año 1858 publicó “Vindicación de la administración de los españoles en el Nuevo Mundo” y el año el año 1860 “Cuestiones de Méjico, Venezuela y América en general”. 

Después de publicar el año 1861 dos nuevas obras: “Reincorporación de Santo Domingo a España” y “Comentarios sobre la cuestión de Méjico”, José Ferrer realizó su cuarto viaje a La Habana donde pronto publicó “Crisol histórico español” y “La cuestión de Santo Domingo”. El año 1864 Ferrer de Couto publicó “Los negros en sus diversos estados y condiciones”, y en plena guerra civil norteamericana editó en Nueva York el mismo año una práctica traducción de la obra anterior al inglés, considerada su obra más polémica por sus opiniones sobre la esclavitud de los negros.  

El año 1865 falleció otro ferrolano, Manuel Peña y Cagiao, propietario del diario “La crónica de Nueva York”, defensor de los intereses españoles en América. Cubrió su puesto José Ferrer, cambiando su cabecera por la nueva de “El Cronista” y llevando sus instalaciones a la calle Broadway. Por su postura frente a los independentistas cubanos tuvo que hacer frente a varios duelos, siendo gravemente herido de bala en el último de ellos, que tuvo lugar en la frontera franco-belga. 

El año 1868 volvió a Cuba, luchando como voluntario en el ejército español. De esa forma Ferrer de Couto, con 48 años de edad y retirado 11 años antes como comandante de Caballería, combatió como soldado, destacando por su valor premiado con la Cruz Roja del mérito militar. El año 1872 publicó en Nueva York “Cuba puede ser independiente”, obra de corte abolicionista. 

Ferrer de Couto murió repentinamente en Nueva York el 2 de Julio de 1877. El funeral se celebró en la iglesia de San Vicente de Paúl presidido por el Embajador de España, siendo enterrado en Nueva York. Aunque el Gobierno español le había concedido años antes la Gran Cruz de Isabel la Católica por servicios ultramarinos, las Cortes le negaron una pensión a su viuda, que había quedado en delicada situación económica. El año 1881 el gobierno español sufragó los gastos del traslado de sus restos a España, solicitándose al Ayuntamiento de Ferrol su entierro en el cementerio de Canido. No se accedió a la última voluntad de José Ferrer, siendo enterrado en el cementerio madrileño de San Isidro.

José Ferrer fue un hombre culto que en su agitada vida compaginó la milicia con el periodismo, defendiendo los intereses de su nación y publicando numerosos libros de temas históricos y políticos, pero que tuvo una postura contradictoria ante la abolición de la esclavitud. Aunque el semanario Galicia Moderna de La Habana escribió el año 1885 “No hay español en Europa y en América que no conozca el nombre de Ferrer de Couto”, en Ferrol ninguna calle, placa o monumento recuerda su figura. Apenas Germán Castro y Guillermo Llorca recordaron su obra.

jjburgoa@hotmail.com

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