Reganosa da inicio al retorno escalonado de la actividad en sus instalaciones mugardesas

Parte de la flota de autocaravanas fletada por Reganosa para la tercera fase de su protocolo de seguridad | cedida
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Las instalaciones de Reganosa en Punta Promontoiro comienzan a prepararse para un retorno a la normalidad de forma escalonada tras la reducción de las restricciones en materia laboral a causa de la pandemia de coronavirus.

A pesar de que, por la naturaleza de su actividad, el funcionamiento de la regasificadora no se detuvo en ningún momento, desde la empresa se detalló que, ya desde el inicio de la crisis sanitaria, se estableció un protocolo de seguridad en tres fases para su implantación gradual –la última de las cuales, no obstante, no tuvo que ser activada–.

“Nuestra condición de operador crítico del sistema nos obliga a garantizar el ininterrumpido y correcto funcionamiento de la terminal de Mugardos porque, como establece la Ley, es indispensable y no permite alternativas”, apunta el director general de Reganosa, Emilio Bruquetas, al tiempo que recuerda la importancia del suministro de GNL para la generación energética en Galicia.

Medidas preventivas
Así, la compañía adoptó desde un inicio medias preventivas como la implantación del teletrabajo para todo aquel personal no esencial, así como el establecimiento de protocolos dinámicos como una distancia de seguridad de dos metros en cualquier circunstancia; la entrada a zonas de trabajo mediante puertas automáticas; el cambio de turnos de forma escalonada; o el empleo de EPIs y la desinfección de material una hora antes y otra después de cada turno. Del mismo modo, se redujeron los mantenimientos a aquellos estrictamente necesarios.

En este sentido, Bruquetas apuntó que ya desde febrero “comenzamos a prepararnos para esta situación”, elaborando “un plan de choque” que se fue implementando y mejorando de forma paulatina durante las primeras jornadas del estado de alarma. En cuanto a la segunda fase, además de las medidas base establecidas, se amplió el seguimiento de la salud de los empleados esenciales, aumentándose también de ocho a doce horas las jornadas laborales para minimizar el riesgo de contagio. Del mismo modo, los turnos de comida se realizaron de forma individualizada.

Alojamientos en caravana
La tercera y última fase del protocolo de seguridad, que finalmente no tuvo que ser activada, iba un paso más allá, contemplando la posibilidad de dar alojamiento a aquellos trabajadores esenciales realizando guardias. Para ello, la empresa fletó una serie de autocaravanas para que los empleados pudieran permanecer en las instalaciones durante los nuevos turnos establecidos –de doce horas durante quince días, seguidos de otros treinta de libranza–. Estos vehículos servirían, además, para facilitar el aislamiento en caso de necesidad.

La reactivación de la actividad habitual, no obstante, hizo innecesarias estas medidas, aunque los protocolos de seguridad permanecerán en activo.

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