Fevino afianza su prestigio en una edición con la mirada puesta en la raíz

Fevino 2019
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El IV Salón del Profesional del Vino de Ferrol pone en relación a vinateros, bodegas, distribuidores, críticos y restauradores durante dos días en los que el fruto de las uvas corre alegremente en la sede de Afundación. Allí se cuenta la historia, desde la tierra y la cepa hasta la copa, de variedades de todo el país, con especial atención a la producción gallega. Más de 200 bodegas están representadas en las dos plantas que se dedican a la presentación y cata y se espera la asistencia de unas 2.000 personas vinculadas con el sector.  A esta amplia muestra se suman actividades como las catas especializadas, con propuestas tan atractivas como la degustación de ocho vinos con la máxima puntuación (100) de Robert Parker. Algunos tan señeros que habían nacido antes que quienes los cataban (un Toro Albalá Don PX de 1946 o un Viña Real de Bodegas Cune de 1959). 

Fevino empezó con un acto inaugural presentado por la ferrolana Paula Vázquez en el que por primera vez se premió el trabajo de profesionales del sector. Son los Guardianes del Vino que recibieron su capa y el justo reconocimiento de los presentes. Mar Vilanova, Amaya Cervera, Víctor de la Serna, Raúl Pérez, Vicente Cebrián y la cristalería austríaca Riedel suman décadas de dedicación al mundo vitivinícola.

Todos ellos, de una u otra forma, subrayaron su mirada hacia la raíz, hacia la tierra que cuenta la historia de cada vino. La de Paula Vázquez, ferrolana “con mucha morriña”, que leyó versos de Rosalía y prometió “defender el vino en Galicia y fuera de Galicia”. El relato de Mar Vilanova es el de una mujer convertida en su día en celebridad local por ser una mujer que se iba a estudiar sobre vino a Burdeos y que ha llegado a ser una investigadora de prestigio internacional. “Ahora somos más mujeres pero tenemos que ser muchas más”, dijo.

La historia de Amaya Cervera se escribe en publicaciones de tanto prestigio como las del Grupo Peñín o la revista Sibarita y, ahora, en la web bilingüe Spanish Wine Lover. Se trata de un “altavoz internacional para dar a conocer todo lo bueno y todo lo distinto que tenemos”. Y de raíz y tierra está hecha la vida del enólogo Raúl Pérez, el mejor del mundo para la guía francesa Bettane +Desseauve. Él nació en el Bierzo y su amor por la viña le viene de familia. Se formó en Valencia y en Lugo y lleva 22 años en Galicia, “a la que tengo que agradecerle mucho las posibilidades que ofrece en variedades, tierras, paisajes y sobre todo personas”.

La raíz de Vicente Cebrián es la de Bodegas Marqués de Murrieta y Pazo de Barrantes, cuya dirección asumió de repente tras la muerte de su padre. Enfrentado a la decisión de desaparecer o cambiar, supo tener el impulso necesario para adaptarse al nuevo siglo. “Opté por cambiarlo todo para que todo siguiera igual y me he dejado la piel en el intento”.

El periodista Víctor de la Serna se crió en Suiza y su padre lo llevaba de excursión los fines de semana a ver viñedos. Ahí aprendió que el camino de futuro era mirar hacia el origen y eso lo convirtió en un adelantado a las tendencias que ahora se imponen.

El director de Fevino, Fernando Yáñez, expresó su emoción por el éxito del evento y por haber creado una red que incluye a todos los sectores del mundo del vino. El representante de la cristalería Riedel no pudo llegar a la inauguración por problemas de agenda pero estará en el Salón.

Fevino afianza su prestigio en una edición con la mirada puesta en la raíz