El sueño acabó siendo pesadilla

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Parecía que iba a ser una temporada para enmarcar, pero al final fue casi una pesadilla. La derrota sufrida ayer frente al Cádiz puso fin a una campaña que se empezó a torcer en el tramo final de la liga regular, que tocó fondo en la última jornada de la fase inicial del campeonato con una derrota ante el Atlético Astorga que dejó al equipo ferrolano sin el liderato que había lucido desde la séptima jornada... Y, aunque pareció remontar el vuelo tras el empate cosechado en el encuentro de ida de la eliminatoria contra el cuadro andaluz, concluyó de forma decepcionante con este revés.
De nuevo, como viene siendo habitual en las grandes ocasiones, al Racing le tocó ir contracorriente, porque el Cádiz aprovechó el primer gran despiste del equipo ferrolano –dejar libre a David Sánchez en el mediocampo– para acabar marcando por mediación de un Álvaro García que resolvió con un tiro por bajo desde dentro del área. Este tanto hizo que el encuentro entrase en una esfera diferente a la prevista, porque ahora al equipo ferrolano le hacían falta un par de tantos para superar la eliminatoria. Y, a pesar de que enseguida se puso manos a la obra –una doble ocasión en botas de Joselu y Borja Domínguez estuvo cerca de ser el empate–, la ventaja adquirida en el marcador permitió al conjunto gaditano plantarse sobre el campo con más tranquilidad. 
Las cosas se complicaron de manera definitiva cuando el cuadro visitante consiguió su segundo tanto –un remate de Salvi tras un centro desde la banda izquierda–, lo que puso el Racing en estado de alerta roja. Esta situación incluso motivó la reacción desde el banquillo –habitual a lo largo de la temporada– en forma de un cambio que introdujo en el partido a Carlos López, en su estreno de la competición liguera, en lugar de Forte. La intención era retrasar la demarcación de Pablo Rey para que interviniese más en la creación del juego. Sin embargo, en lo único en que se tradujo fue en una ocasión a botas del propio Carlos López que, tras recuperar un rechace de la zaga visitante, disparó por fuera de la portería rival. De esa manera se llegó al descanso del choque, con el cuadro verde casi eliminado. 

ímpetu
El Racing entró a la segunda mitad sabiendo que todo lo que no fuese marcar en los primeros minutos iba a convertir la remontada casi en imposible. Por eso protagonizó algunas llegadas sobre la portería visitante que, sin embargo, no encontraron la finalización deseada. Así que, superado este arreón inicial del cuadro verde, el Cádiz fue recuperando la comodidad sobre el terreno de juego, la derivada de tener dos goles de renta en el marcador.
Poco a poco el partido se fue apagando porque, aunque el Racing tenía el control del juego y su búsqueda de la portería visitante era constante, sus llegadas no encontraron la presión necesaria. Solo una jugada puntual –un centro desde la izquierda que, tras ser rechazado por la defensa visitante, fue remachado al fondo de las mallas por Joselu– le dio al cuadro verde la esperanza de poder acometer la remontada que le permitió seguir con vida en su camino hacia el ascenso a Segunda División.
Sin embargo, la expulsión casi inmediata de Víctor Vázquez devolvió al Racing a la realidad. Y es que, a falta de veinte minutos para el final del partido, y con un hombre menos sobre el terreno de juego, la misión era poco menos que imposible. De hecho, lo que el cuadro verde demostró en este tramo de partido fue impotencia –lo que se tradujo en nervios–, así que sus llegadas hasta la portería rival ya fueron prácticamente inexistentes. Así que los minutos fueron pasando, apenas nada más que reseñar –tan solo la expulsión final de Pablo Rey–, para dar por terminado el camino hacia un ascenso que en ocasiones de la temporada parecía casi hecho, pero que al final se convirtió en una pesadilla.

El sueño acabó siendo pesadilla