El Racing se salva de recibir carbón

Racing de Ferrol contra Lealtad
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No todos los días son buenos y ayer al Racing le tocó vivir uno de los malos. Por eso, lo que parecía que iba a ser un encuentro más o menos plácido en vista de la diferencia clasificatoria que lo separa del Lealtad, a punto estuvo en convertirse en una pesadilla. Al final el equipo ferrolano ganó, pero lo hizo de una manera nada brillante –en inferioridad numérica y a través de un penalti más que dudoso–. Pero eso es lo de menos; lo que importa es que el cuadro verde llega al ecuador del campeonato liguero con sus posibilidades intactas para acabar clasificándose para la fase de ascenso a Segunda, el objetivo planteado desde el principio.
El ímpetu con el que el Racing saltó al terreno de juego fue proporcional a la cantidad de imprecisiones que cometió, lo que hizo que fuese el Lealtad el que protagonizase las primeras aproximaciones con peligro. De hecho, el encuentro fue un correcalles desde el primer minuto, porque los dos conjuntos dejaban demasiados espacios a su rival. Y en esta situación fue el cuadro verde el que demostró tener más claridad para resolver sus acciones, que a punto estuvieron de convertirse en gol a través de los disparos de Joselu, Dani Rodríguez, Álvaro Cuello o Adrián Cruz. Sin embargo, ninguno de ellos encontró el premio que pretendía obtener.
El descontrol que caracterizaba el choque parecía terminarse a poco menos de diez minutos para el final de la primera parte, cuando un pase de Adrián Cruz sobre la posición dentro del área de Joselu acabó con el empalme de este, disparo que se coló en la portería visitante para adelantar al equipo ferrolano. Era lo que necesitaba el Racing para serenarse un poco tras una primera parte de poco nivel, en el que no demostró apenas ninguna de las virtudes que le hacen ser candidato a meterse en la promoción.

INCERTIDUMBRE
De hecho, con la mínima ventaja en el marcador, a punto estuvo el Racing de marcar el gol que aclararía las cosas nada más empezar la segunda parte, pero el disparo de Maceira tras una larga conducción se marchó ligeramente desviado. El Lealtad, en vista de esta situación, se fue estirando sobre la meta racinguista y, a pesar de que no dispuso de opciones claras para estenar su casillero goleador, sí confirmó que no había venido de paseo.
Por eso, como la diferencia en el marcador era mínima, sus llegadas a la portería contraria generaban intranquilidad en la escuadra verde hasta que una de ellas supuso penalti por la entrada de Joselu sobre Espina. Lombán fue el encargado de marcar la pena máxima y establecer un empate en el marcador que para el cuadro verde suponía un auténtico palo por las intenciones que tenía antes del encuentro.
Las cosas se le complicaron definitivamente al equipo ferrolano con la expulsión de Tena a poco más de un cuarto de hora para el final del partido, así que el cuadro verde se vio en una situación en la que no sabía bien si era mejor conservar el punto que tenía o arriesgar en busca de los tres. Para su fortuna, ahí se encontró con un “regalo” del árbitro, que hasta entonces no lo había favorecido en absoluto, al indicar como penalti una acción que se produjo fuera del área. El goleador Joselu fue el encargado de lanzarlo y, aunque en primer lugar el meta visitante lo rechazó, en el segundo intento el delantero compostelano no falló y situó nuevamente al Racing en ventaja. Solo quedaban cinco minutos para el final del encuentro y el cuadro verde aguantó la ventaja –a pesar de sufrir algún susto, como un disparo de Jorge Fernández dentro del área– para finalizar la primera vuelta tal y como quería. Ahora, en la segunda, tendrá que refrendar todo lo bueno que ha demostrado en las últimas semanas después de un arranque más que dubitativo que hizo temer lo peor.

El Racing se salva de recibir carbón