Unos miran a Río, otros a Tokio

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Cuando todavía están en juego las últimas vacantes de cara a los Juegos que este verano se disputarán en Río, algunos deportistas  comienzan a dar forma a su sueño olímpico a más largo plazo. Tokio 2020 parece lejano y, sin embargo, algunos trabajan ya para perfilar un proyecto que les permita entrenar con garantías en busca de la mínima olímpica. 
Incluso cuando sus problemas físicos la tuvieron apartada de la competición de alto nivel, Paula Mayobre nunca desecho esa aspiración que la había acompañado desde el arranque de su carrera. Una meta que entonces parecía descabellada pero que en los últimos meses, en los que su rendimiento y resultados la han puesto de nuevo entre las mejores fondistas del país, ha ganado en consistencia. Tanta que la aresana ha optado por renunciar a participar a principios de julio en el Europeo de Amsterdan, para el que tenía mínima en media maratón, para orientar su preparación de cara a proyectos más ambiciosos y que pasan por arrancar, a partir de noviembre, el ciclo olímpico que en cuatro años debería llevarla a Tokio.   

Mejoría
“Esta temporada las lesiones me dieron tregua, que era lo único que necesitaba”, agradece la     atleta de Ferrolterra que, a la luz de los buenos resultados que cosechó esta campaña, se dio cuenta que “estaba en el buen camino”, lo que llevó a plantearse en serio la posibilidad de comenzar a prepararse para los Juegos Olímpicos de 2020. “Mi filosofía es siempre ir día a día, pero ahora mismo estoy intentando cerrar un proyecto que me de margen para entrenar estos cuatro años”, asegura una Paula Mayobre consciente de que su ambiciosa empresa pasa por bajar el ritmo de su actividad profesional y volcarse en la faceta deportiva, para lo que necesita el respaldo de patrocinadores –actualmente la firma Salming es su principal sustento–. 
En julio de 2014, unos análisis determinaron que sufría una atípica anemia que la tuvo casi un año sin entrenar al máximo nivel. Meses muy duros en los que nunca perdió la ilusión. Ahora, con 27 años recién cumplidos, se ve en condiciones de dar el salto a la modalidad de maratón. “Siempre tuve condiciones como fondista”, advierte, y ahora, por edad, tiene el bagaje suficiente para acometer pruebas de larga distancia. La madurez de un maratoniano llega pasada la treintena, así que Tokio la cogería en pleno apogeo de su carrera. “Sé que muchos tienen la misma ilusión que yo y que solo habrá tres plazas, pero yo no me quiero retirar sin intentarlo”, advierte. “Si lo consigo, perfecto; si no, al menos habré puesto todo para lograrlo”, sentencia la deportista.  
Paula Mayobre regresó al atletismo de alto nivel como independiente, amparada solo por su patrocinador, pero ahora comienzan a llegarle ofertas de algunos clubes de cara a la próxima temporada. No descarta aceptar alguna, pero ha de ser con unas condiciones claras entre las que figuran libertad para “hacer mis carreras” y también para trabajar a su ritmo, pues es ella misma la que a día de hoy planifica sus entrenamientos. “Quizás, si sigue adelante lo de Tokio, más adelante buscaré alguien que me ayude, porque psicológicamente necesitas respaldo, pero por ahora yo me encargo de la preparación”, explica.

Unos miran a Río, otros a Tokio