Ferrol consolida la rehabilitación frente a la opción de nueva planta

La ciudad cuenta con Áreas de Rehabilitación Integral –en la imagen, en primer plano, la de Ferrol Vello que incitan a optar por la reforma en lugar de la nueva construcción
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La dispersión geográfica de Galicia tiene mucho que ver con la existencia de viviendas unifamiliares y casas frente a la opción de edificios de pisos. Incluso en las ciudades no es difícil ver construcciones de pocas alturas, ya que no es necesario el aprovechamiento excesivo del espacio. Sin embargo, no impide que el boom urbanístico haya hecho en distintos momentos que la construcción de nueva planta estuviese en auge. En Galicia en el año 2000 se concedieron más de 6.500 licencias para nuevas construcciones y la cifra ha ido desde entonces en picado –salvo algún repunte en el año 2000–hasta los últimos datos recogidos por el Instituto Galego de Vivenda e Solo que reflejan que las licencias en 2018 para este tipo de inmuebles bajaron hasta 1.524.

Esta tónica se repite en una ciudad como la de Ferrol, que pese a los cascos históricos con los que cuenta optaba asimismo por nuevas edificaciones más que por la rehabilitación. En el año 2002 frente a las licencias concedidas para nueva planta, que alcanzaban las 54, las solicitadas para reforma de inmuebles existentes no superaban las 46.

La tendencia, sin embargo, ha ido cambiando paulatinamente hasta llegar a quintuplicar el número de licencias para rehabilitar al de construcciones de nueva planta. Así, desde entonces no han bajado de la cincuentena los permisos para rehabilitación, superando incluso el centenar entre el 2002 y 2004, coincidiendo con el inicio del descenso de la nueva construcción que continuó instalándose en la ciudad naval.

Así las últimas cifras dejan datos como solo nueve licencias para nueva planta –uno que incluía demolición previa y ocho sin esta– frente a 51 para rehabilitaciones –50 edificios y un local–en los últimos datos recogidos por el IGE.

El de Ferrol no es un caso aislado aunque, como cabecera de comarca, tiene mucha más edificación construida que otros concellos que han ido creciendo en su entorno, por lo que la rehabilitación tiene más sentido.

En Narón, por ejemplo, todavía supera la nueva planta a la rehabilitación de inmuebles –18 frente a 9– aunque en el primer caso también se ha producido un amplio descenso en la última década. De las 101 licencias de 2004 se ha pasado a 11 diez años después y a 18, en los últimos datos contabilizados por el IGE.

En el caso de la rehabilitación, solo se contemplan nueve, menos que en 2016 o 2017 pero sin importantes variaciones como sí ocurre en la nueva construcción.

Otros municipios que también cuentan con Áreas de Rehabilitación Interior –ARI– como Neda, también tienen en el aprovechamiento de las edificaciones ya existentes la forma de crear nuevas viviendas o adaptarlas a las necesidades. En este caso, se triplican las licencias, si bien son ambos datos muy bajos, tres de rehabilitación y uno de nueva planta.

Mugardos, otro concello de la comarca con ARI declarado, también tiene más licencias para rehabilitación que para nueva planta. Aunque los últimos datos solo reflejan una más –cuatro frente a tres– en años anteriores se contabilizan hasta diez más a favor de la reforma de inmuebles frente a levantar nuevas casas.

Ferrol consolida la rehabilitación frente a la opción de nueva planta