La inyección de capital en Navantia tendrá que esperar al ejercicio de 2015

Barco Monforte de Lemos en Bazán
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La inyección económica que necesita Navantia no será posible hasta el año 2015, según informó el presidente de la compañía, José Manuel Revuelta, al comité intercentros durante su última reunión, en la que le trasladó el contenido del “documento de trabajo” para el período 2014-2018. El responsable aseguró que las restricciones comunitarias impedirán realizar dicha operación en 2014.
Este último anuncio contrasta con otros que anteriormente se hicieron desde la propia empresa y por parte de la SEPI. El presidente del holding público, Ramón Aguirre, reiteró en su última comparecencia en el Congreso que el desequilibrio entre el patrimonio neto y el capital social se va a producir en breve y que la inyección de fondos sería necesaria de inmediato. En su anterior intervención en la Cámara, en marzo pasado, había apuntado concretamente a una reducción de capital social, si bien parece que a estas alturas, y a tenor de la información facilitada por el presidente de Navantia al comité, no está decidida la fórmula que se empleará para devolver el equilibrio económico al grupo.
La consecución en el presente año de algún nuevo contrato habría resultado fundamental para corregir las cuentas. Navantia esperaba que se materializase el flotel de Pemex, si bien el retraso de la licitación hará ya imposible que ese encargo suponga algún ingreso en este ejercicio, o que se ganase el contrato de los buques gaseros para Gas Natural y Repsol, que definitivamente se han perdido.  

fallan los planes
Así las cosas, Navantia no ha concretado todavía ninguno de los tres recursos con los que preveía solventar la situación. Como se recordará, Ramón Aguirre señaló en el Congreso que la compañía de construcción naval requeriría la inyección económica, que habrá que retrasar a 2015; el plan estratégico, que de momento se ha retirado; y un nuevo marco laboral, que también está pendiente de firma.
El año 2014, todavía sin ningún contrato firmado, se presenta como una travesía en el desierto. Después de dos años de movilizaciones no se ha previsto cómo se va a superar este bache de ocupación, tras el cual, y de nuevo según la información facilitada por el presidente de Navantia en la última reunión con el comité intercentros, se abre “un futuro halagüeño”. En lo inmediato el discurso de la empresa pública se mantiene en que el objetivo es mantener empleos y centros de trabajo, aunque la parte social tiene una lógica desconfianza sobre cómo se va a conseguir sin ningún barco en las gradas.
La presión se centra en buscar carga de trabajo para el próximo año y la compañía mantiene activas más de un centenar de acciones comerciales, aunque el flotel de Pemex es la que en estos momentos se presenta como más próxima. La adjudicación está prevista para el próximo día 30 y el próximo lunes una delegación de la petrolera mexicana visitará el astillero de Barreras, en Vigo, para presentar la reciente operación de compra. Diversas fuentes relacionadas con el sector apuntaron estos días a que ese acto podría servir para anunciar un paquete de obras para dicha factoría e incluso otras gallegas. La delegación de Pemex no acudirá, por otra parte, a Navantia.
En el marco de la acción comercial de Navantia, recientemente la compañía ha superado una primera criba realizada en Filipinas para la contratación de dos fragatas ligeras –el proyecto presentado es el del patrullero Avante–. Han sido descartados competidores como Damen, Ficantieri y la francesa DCNS y pasan a la siguiente fase del programa Navantia y tres astilleros asiáticos –STX Offshore, Daewoo e Hyundai–. No obstante, como sucede con la mayoría de las ofertas presentadas por la compañía, no hay plazos concretos para su resolución.

La inyección de capital en Navantia tendrá que esperar al ejercicio de 2015