“El tiro con arco es ahora una segunda opción”

Ferrolterra luchará por el oro de la mano de Narón, Sílex y Ferrol j. m.
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“Ahora el tiro con arco está en un segundo plano, le doy prioridad a mis estudios –Ciencias de la Comunicación– y a mi trabajo”. La tiradora olímpica Iria Grandal, segura y tajante sobre su presente, “sentencia” con estas palabras su actual situación. Lo hace saliendo del metro y llegando a casa tras su jornada en la revista “Sport Life”, a las órdenes de la medallista mundial y europea, la judoka Sara Álvarez. “Y por la tarde, clase”, comenta con el lógico cansancio de un miércoles cualquiera. 
Pero, recapitulemos. Hasta este miércoles, Grandal ha pasado más de tres años “luchando” con una tendinitis en un hombro, una lesión que llegó tras meses de pequeñas molestias, hasta que “un día ni podía abrir el arco, era como si me estuviesen clavando un cuchillo”, comenta la departamental. Grandal tuvo que “resetear”. Un nuevo inicio más que complicado, tras compartir la condición de olímpica en Londres 2012 junto con el ahora pentacampeón mundial, el triatleta Javier Gómez Noya, y más estando como residente en la Blume de Madrid. “Me sentía inútil, sentía que le estaba quitando la plaza a otro”, comenta sincera la arquera del club naronés. Iria dejó el centro madrileño el pasado año –”no podía ni trabajar la mitad de lo que lo hacían mis compañeros. Me fui por una serie de cosas, cambios en la Federación... ya no estaba a gusto”– y ahora se entrena de manera “independiente” en las instalaciones del ente federativo de la disciplina. “No llegó al número de flechas que tiraba antes, también prefiero no arriesgar y que lo del hombro pueda ir a más. Pero por ahora voy mejor”, dice Grandal. 
A pesar de todas estas circunstancias, la arquera conquistó en la última campaña el oro y la plata en el Gallego en sala y al aire libre, además del bronce en el Nacional “indoor” o la cuarta plaza en el Estatal por selecciones, entre otros logros, y, además, en esta temporada acudirá a los correspondientes selectivos de cara a formar parte del combinado nacional de arco recurvo femenino –cabe recordar que el pontés Miguel Alvariño tiene casi asegurada su plaza en la selección masculina–. “Es un tipo de prueba que no me viene muy bien. Hay que tirar muchas flechas en poco tiempo, sin eliminatorias, en las que soy muy fuerte”, comenta Iria, “estoy entrenando para ello, pero es muy complicado, puede que tire muy bien o que no me aguante –el hombro– el ritmo”.
Los últimos tres años le han servido a Iria para vivir el presente, cambiar su lista de prioridades y asimilar que “va a ser difícil que vuelva a tirar lo que tiraba antes”, comenta y, si bien ahora esta es su realidad, no cierra la puerta a volver a la primera línea, “ojalá me cure. Quizá cuando termine la carrera y entrene más tiempo... nunca se sabe”. Lo que sí tiene claro esta ferrolana es que su paso por la elite le ha dado unos valores y unas experiencias únicas y que “no me arrepiento de nada, animo a todos a que luchen y sigan, pero no volvería a retomar el deporte de manera tan intensa.”

“El tiro con arco es ahora una segunda opción”