Cuando la polivalencia es virtud

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La polivalencia de Diego Vela (A Coruña, 1991) se ha convertido en uno de los principales argumentos ofensivos del Racing en lo que va de temporada. El jugador llegó en verano al club verde preparado para aportar la velocidad y la capacidad de desborde que había demostrado como exterior derecho en el filial deportivista las últimas temporadas. Pero también dispuesto a sacrificarse y jugar como lateral, una posición que comenzó a frecuentar la pasada campaña a las órdenes de José Luis Devesa y a la que cada vez está más habituado.
De hecho, la lesión de Rubén –habitual titular en esa demarcación la pasada temporada– llevó a Vela a jugar de lateral ante Tropezón –fue sustituido a doce minutos del final–, Unión Deportriva Logroñés y Caudal Deportivo –con motivo de la Copa del Rey. Mientras, el sábado pasado contra el Ourense empezó como exterior –incluso en ocasiones hizo las veces de segundo delantero– y retrasó su demarcación tras el descanso. Sin embargo, su rendimiento ha sido satisfactorio en cualquiera de las dos posiciones. Por eso jugó completos los tres últimos choques, en su cuenta ya aparece un pase de gol –el que le dio a Manu Barreiro en la primera jornada– y las dos tarjetas amarillas que vio en Tanos y contra el cuadro riojano demuestran su agresividad cuando desempeña un rol más defensivo.

ADAPTACIÓN
Vela, que hasta la pasada temporada siempre había jugado como exterior, reconoce que aún está en proceso de adaptación a la posición de lateral derecho. De todas maneras, el jugador herculino asegura encontrarse a gusto en cualquiera de las dos. De hecho, su pensamiento es que “lo importante es jugar y ayudar al equipo”, así que se pone a las órdenes de José Manuel Aira para jugar donde el entrenador racinguista le diga, sobre todo si sigue ofreciendo un nivel como el que ha demostrado en las tres primeras jornadas del campeonato, en las que ha sido de los mejores jugadores del cuadro verde en los partidos que se disputaron.
Por eso, el jugador herculino no se preocupa de nada más que de seguir ayudando en los minutos que le corresponda jugar esta temporada porque “lo importante es el equipo y todo lo que pueda colaborar jugando, bienvenido sea”. Ahora, con Rubén en la recta final de su puesta a punto –ya jugó en el compromiso copero del Hermanos Antuña de Mieres–, peleará por hacerse con la titularidad en la demarcación. También en la de exterior –la semana pasada hizo que Marcos Álvarez empezase el partido en el banquillo y, más fresco, revolucionase el encuentro en la segunda parte–, lo que le da a Aira más alternativas con vistas para hacer frenta a los encuentros.
Es el reflejo de la importancia que tiene la presencia de jugadores polivalentes en una plantilla para hacer frente a una temporada tan larga como es la actual. n

Cuando la polivalencia es virtud